Publicado julio 9, 2020

Descripción de la publicación

Intensidad en todos los repertorios formales e informales, en la historia escrita y en los relatos o historia oral que producen las memorias a largo plazo, registros de la historia de las personas y de las diferentes sociedades. El hecho destacable es que en este período las vidas de todos los humanos fueron afectadas o estuvieron en peligro. Puede sonar como un cliché, repetido en todos los tonos y estilos imaginables, pero la verdad es que la expansión de la pandemia del Covid-19 se convirtió en un acontecimiento ineludible, cuyo impacto aún no podemos medir en toda la amplitud de sus implicancias. Ante tal inmensidad y desazón resulta indispensable procurar categorías interpretativas, armarnos de instrumentos y conocimientos que nos puede ofrecer nuestra cultura, nuestra formación disciplinaria. Allí varios de entre nosotros encontramos al hecho social total como una categoría teórica fundante de la antropología, a la que ahora parece necesario agregarle un alcance mayor, más allá de lo total tiene que haber otra categoría que pueda evocar la globalidad del mundo conocido. Este agregado no sería un mero juego de palabras, sino un ajuste en un nuevo contexto del siglo XXI a partir de la agudeza inspirada de Marcel Mauss quien propuso la fórmula de la totalidad para describir hechos producidos en mundos etnográficos de principios del siglo XX, en sociedades insulares (como las emblemáticas Trobriand) creadoras de tremendos productos culturales, rituales que “capturaban” a cada individuo inscribiéndolo dentro de la historia del grupo. Con esa economía expresiva, M. Mauss dejó establecido el alcance de acción e implicancia de ciertos hechos, marcados por la certeza de que ciertas experiencias humanas, son sociales e individuales al mismo tiempo. Sin transición atraviesan el cuerpo social y la corporalidad de cada uno/a. En las circunstancias actuales el fenómeno que se impone es del orden biológico (expansión de epidemia) pero se entreteje en el orden social y cultural de todos y cada uno. La situación de la individualidad física, anímica, encuentra antecedentes en relatos míticos, literarios e históricos, fuentes siempre inspiradoras para establecer, desde el sentido que transmiten, un diálogo que nos relacione a través del tiempo, en la diacronía de los hechos y en la sincronía de las experiencias. En todo nuevo volumen de la Revista Uruguaya de Antropologìa y Etnografìa colocamos pasajes en acápite, que con gran poder de evocación, como en este caso, despliegan un escenario de prioridades.
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