Publicado 2026-01-05
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Resumen
Hoy en día, tanto en el ámbito del discurso como de las políticas educativas, todo se trata de aprendizaje.
Como una sociedad de aprendizaje intensivo, tenemos que encontrar formas de maximizar los logros de
aprendizaje e investigar cómo poder hacerlo de forma eficiente y efectiva. Mientras tanto, hay muchas voces que abordan de manera crítica este foco en el aprendizaje.
Cuestionan no solo la capitalización e instrumentalización que dicho foco supone, sino también la
relevancia de la noción misma de aprendizaje para la teoría y la práctica de la educación. De hecho, estas
últimas vuelven a poner énfasis en la noción de educación, ya sea concentrándose en el aspecto de
«enseñanza» o revalorando la idea de «estudio» (Biesta, 2013; Blacker, 2013; Lewis, 2013; Simons y
Masschelein, 2008). Este artículo, si bien se muestra en la línea de estas voces más críticas, se basa en la
convicción de que para lograr resistir a los discursos y políticas centradas en el aprendizaje y para recuperar la
noción de educación es provechoso reconsiderar cómo entendemos la escuela, sin reducirla de modo
inmediato a una institución normalizadora o funcional.