Bibliográficas

Elisa Pastoriza y Juan Carlos Torre (2019) Mar del Plata: un sueño de los argentinos

Daniela I. Castellucci
Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina

Claves. Revista de Historia

Universidad de la República, Uruguay

ISSN-e: 2393-6584

Periodicidad: Semestral

vol. 6, núm. 11, 2020

revistaclaves@fhuce.edu.uy



El libro de Elisa Pastoriza y Juan Carlos Torre presenta desde la perspectiva de la historia social, el desarrollo de uno de los destinos turísticos más emblemáticos de la Argentina, la ciudad de Mar del Plata, como una expresión del itinerario de la sociedad argentina entre fines del siglo XIX y principios de los setenta. Mar del Plata condensa, conjeturan los autores, el espíritu igualitario y democrático que caracterizó a la Argentina. En esa línea, revelan como el progreso del balneario acompañó las transformaciones sociales operadas en el país. Desde esta perspectiva de abordaje, el libro realiza una importante contribución a la historia del turismo local, centrada en el tiempo vacacional y sus prácticas. Los autores se proponen hacer un recorrido desde sus orígenes como villa balnearia hasta los años sesenta, cuando se inicia el ocaso de la ciudad producto de la crisis del turismo masivo. Una crisis que estuvo acompañada de los cambios en las condiciones políticas, sociales y culturales en el país.

Los dos primeros capítulos se centran en la transformación de ese espacio costero, cuya actividad giraba en torno al saladero, para pasar a un desarrollo urbano que se plasmó en la fundación del pueblo de Mar del Plata bajo el impulso de Peralta Ramos en 1874. Por su parte, Luro continuó con las actividades económicas ya establecidas y buscará que ese pequeño poblado se convierta en un centro de veraneo siguiendo el modelo de los balnearios europeos. Aquí, los autores introducen la experiencia de esos balnearios con sus prácticas de veranear en el mar. Esto nos permite comprender bajo qué ideario fue pensada y propulsada la villa balnearia y cómo se replica posteriormente ese proceso en Mar del Plata, instalando la moda del veraneo en el mar.

Para principios del siglo XX el proyecto de construir un centro de recreación estival se estaba cristalizando vertiginosamente dentro de la alta sociedad porteña. Los vínculos sociales de esa elite con personalidades influyentes de la política nacional fueron determinantes en ese proceso. El libro también señala las prácticas recreativas de esa alta sociedad en Mar del Plata. Además de celebrar banquetes, fiestas y bailes, sin dudas era el casino el que concentraba el mayor interés por parte del público masculino. Un aspecto que los autores destacan son las prácticas veraniegas del tiempo libre de las damas de la alta sociedad, quienes ocupaban ese tiempo en desfiles, paseos y obras de caridad.

A partir del cuarto capítulo, Pastoriza y Torre señalan un cambio en el proceso de desarrollo turístico de la villa balnearia, cuando los cambios socioeconómicos y políticos del país tuvieron repercusiones en su devenir. A principios del siglo xx la demanda turística se amplía a los sectores sociales medios como consecuencia del ascenso social de aquellos inmigrantes favorecidos en sus emprendimientos socio-económicos. Así, el exclusivo reducto inició un proceso de apertura social en el acceso al veraneo en el mar. Frente a ello, la elite emprende una mudanza hacia el sur, en Playa Grande, en busca de una mayor exclusividad tanto social como espacial.

Un aspecto interesante es que el libro también registra la vida de los habitantes permanentes, su dinámica asociativa y sus diversos barrios. El crecimiento poblacional llevará al reconocimiento oficial del pueblo en una ciudad en 1907. En los años veinte, con el acceso de los socialistas al poder comunal, surge una nueva visión de ciudad e impulsan una política que tenía como objetivo que el balneario fuese accesible para «las personas de condición modesta y el pueblo trabajador» (201) marcando, así, el fin de un ciclo de la villa balnearia.

El quinto capítulo se adentra en la compleja etapa que discurre entre los años treinta y cincuenta. Los años de la denominada década infame representan un momento de inflexión, donde la política y la sociedad transitan por diferentes caminos. Así, en un clima de restricción política y apertura social, la gestión del gobernador Fresco tuvo una fuerte impronta en el engrandecimiento y en una nueva postal de la ciudad a partir de un importante plan de obra pública. Dicha transformación marcó el eclipse definitivo de la villa balnearia y de la sociabilidad de la Belle Epoque.

En las décadas siguientes Mar del Plata fue escenario de las políticas sociales del peronismo dirigidas a los trabajadores. Lo interesante, señalan los autores, es que estas continuaron un proceso que ya se había iniciado en los años treinta por la confluencia de iniciativas públicas y privadas locales que, bajo el lema de la «democratización del balneario», profundizaron el proceso de apertura social de la ciudad. El peronismo además de apuntar al arribo de las clases populares también propició la entrada de las clases medias. La promulgación de la Ley de Propiedad Horizontal generó un boom de la construcción y facilitó que ese nuevo sector social alcance el grado de ser propietario en Mar del Plata. De esta manera, la ciudad pasó de ser «privilegio de unos pocos» a ser «un derecho de todos» (260) y comenzó a consolidarse como destino turístico masivo de Argentina.

En el último capítulo, Pastoriza y Torre señalan que es en la década del sesenta cuando Mar del Plata llega a su apogeo. En contraste con el crítico contexto político del país, la ciudad se expandía cada vez más, tanto en el ingreso de turistas como en la estructura de su oferta turística. El crecimiento económico de la Argentina tuvo como consecuencia un incremento en el bienestar de la población y la ciudad se vio beneficiada como centro receptor turístico masivo. Y este crecimiento fue secundado por la expansión de la población atraída por la posibilidad laboral en los sectores turístico, industrial y pesquero. Frente a ello los gobiernos locales socialistas, nuevamente en el poder municipal, propiciaron atender las demandas del balneario y de la población local.

El libro finaliza marcando el ocaso de la Mar del Plata «de todos» (351) ocurrida en los inicios de los setenta. Para entonces los cambios en los gustos y las preferencias de los turistas hicieron que algunos de sus habituales visitantes comenzaran a mirar nuevos espacios. Por un lado, los jóvenes se dirigen a Villa Gesell, mientras que la clase alta se volcaría a Punta del Este y Pinamar. El balneario, que en décadas pasadas había concentrado el interés de los argentinos para vacacionar, ahora debe competir con otros destinos turísticos.

El libro de Pastoriza y Torre nos aporta otra mirada del itinerario de la ciudad que acompañó y fue expresión de los vaivenes de la vida política y social del país. También aporta luz a algunos postulados respecto de la incidencia de la política peronista en su devenir turístico en cuanto a la participación de la clase media y trabajadora en las posibilidades de vacacionar en el balneario, que van a diferir de algunas interpretaciones e impacto respecto a dicho proceso. Así, Mar del Plata: un sueño de los argentinos, nos brinda a través de una escritura amena y acompañada de un amplio corpus de fotografías e imágenes y relatos alusivos e ilustrativos, el itinerario de un destino turístico que supo ser el sueño de muchos argentinos en un extenso curso histórico, donde parecía posible alcanzar la democratización de las vacaciones tras la pretensión igualitaria de la sociedad argentina. Sin embargo, los cambios sociales, económicos y políticos se encargarían de resquebrajar esa aspiración. ♦

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