EZEQUIEL ADAMOVSKY (2024). LA FIESTA DE LOS NEGROS…
- 2 - CLAVES. REVISTA DE HISTORIA, VOL. 12, N.º 23 - (JULIO - DICIEMBRE 2026) - ISSN 2393-6584
abordar una de las omisiones más persistentes de las narrativas nacionales: la
presencia y la agencia de los afrodescendientes en la conformación de la
Argentina moderna. Para ello, el autor utiliza al carnaval como lente privilegiado,
capaz de leer desde aquel fenómeno problemáticas de alcance nacional y
transnacional.
Bajo esta mirada, la obra se aleja de la visión del carnaval como un simple
desahogo social, recuperando la agenda analítica de Mijaíl Bajtín, para
entenderlo como un objeto político y simbólico donde la festividad permitía la
suspensión de las jerarquías sociales. Para el caso de Buenos Aires, Adamovsky
rastrea cómo el carnaval funcionó como un constructor de un «nosotros festivo»
que, desde las capas más bajas de la sociedad, era capaz de definir lo propio y lo
ajeno, en tensión a categorías impuestas desde las elites y las clases dirigentes.
El libro se desarrolla a través de seis capítulos que trazan una genealogía
desde los orígenes coloniales hasta su masificación y posterior mutación en el
siglo XX. En el primer capítulo titulado «La gramática del carnaval» se analiza el
despliegue festivo desde el Virreinato del Río de la Plata hasta la época
republicana. Resulta de particular importancia el señalamiento del período
posterior a la caída de Juan Manuel de Rosas, debido a que el autor lo comprende
como un momento en donde el carnaval se volvió el espacio privilegiado para
exteriorizar las tensiones de una ciudad en plena transformación. A través de un
uso complejo de fuentes —que incluye estadística, música, crónicas,
documentación oficial e imágenes—, Adamovsky desglosa los diversos sentidos
de la fiesta vinculados al goce, la nivelación social y la ruptura de la hipocresía
cotidiana de los distintos sectores que conformaban la ciudad de Buenos Aires.
Este análisis se profundiza en los capítulos centrales del libro, en donde se
analiza el carnaval como un laboratorio de experimentación social. En el segundo
apartado, «Transgresiones y comunidades», se realiza un análisis micro de las
prácticas de los sujetos para comprender cómo se gestionaron las fronteras de
clase, género y raza, viendo en la fiesta un espacio de mezcla capaz de
reconfigurar identidades. Esta línea cobra mayor volumen en el capítulo tercero,
«Blancos tiznados y negros reales», donde Adamovsky explora la disputa por la
personificación. El despliegue cuantitativo que el autor lleva a cabo es uno de los