CLAVES. REVISTA DE HISTORIA
VOL. 12, N.° 22 ENERO - JUNIO 2026
ISSN 2393-6584 - MONTEVIDEO, URUGUAY
Pp. 1 - 12
FORO INTERDISCIPLINARIO
Los enterramientos en el Caserío de los Filipinos, o Caserío de
los Negros, de Montevideo
Alex Borucki
1
University of California, Irvine, USA
DOI: https://doi.org/10.25032/crh.v12i22.2676
Poco sabemos sobre cómo operaba y quienes trabajaban en el Caserío de la
Real Compañía de Filipinas, también conocido como Caserío de los Negros, que
funcionó como sitio de desembarco, cuarentena y prisión de africanos esclavizados
llegados a Montevideo entre 1787 y 1812. Si bien abunda la documentación colonial
producida en Buenos Aires y Montevideo sobre el arribo de barcos esclavistas en la
bahía de Montevideo y la venta de africanos esclavizados desde estos puertos a otras
regiones de América del Sur, escasean las fuentes sobre la construcción y
funcionamiento del caserío que ofrezcan claves para conocer la vida material en este
complejo de edificaciones y su cotidianidad de violencia y muerte. Por ejemplo,
cuando realizaba la investigación de archivo para mi libro De compañeros de barco
a camaradas de armas. Identidades negras en el Río de la Plata,
2
también realicé
1
Profesor del Departamento de Historia en la Universidad de California, Irvine. Es autor de From
Shipmates to Soldiers: Emerging Black Identities in the Río de la Plata (2015), coeditor de From the
Galleon to the Highlands: Slave Trade Routes in the Spanish Americas (2020) y coeditor de The Rio
de la Plata from Colony to Nations: Commerce, Society, and Politics (2021). Además de otros tres
libros en español sobre esclavitud, abolición y narrativas negras en Uruguay, ha publicado sobre la
diáspora africana en revistas como American Historical Review, Hispanic American Historical
Review, William and Mary Quarterly, Colonial Latin American Review, The Americas, History in
Africa, Itinerario, Atlantic Studies y Slavery & Abolition. Borucki co-creó la «Base de datos de trata
esclavista intraamericana», añadiendo el tráfico esclavista dentro de las Américas al sitio web
www.slavevoyages.org. Forma parte del equipo que gestiona este sitio, una de las iniciativas de
humanidades digitales más utilizadas en el mundo.
2
Borucki, Alex. From Shipmates to Soldiers: Emerging Black Identities in the Río de la Plata.
Albuquerque, University of New Mexico Press, 2015. Luego traducido al español en Borucki, Alex. De
compañeros de barcos a camaradas de armas. Identidades negras en el Río de la Plata, 1760-1860.
Buenos Aires, Prometeo, 2017.
LOS ENTERRAMIENTOS EN EL CASERÍO DE LOS FILIPINOS
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búsquedas de fuentes en el Archivo General de Indias, en Sevilla, esto es, el archivo
que reúne documentación del imperio español en las Américas y Asia, en las cajas de
la Compañía de Filipinas, sin obtener resultados sobre la construcción de los
edificios o su funcionamiento como lugar de desembarco y prisión.
3
No obstante,
documentación producida en Montevideo a partir de los preparativos para el arribo
de los barcos de la Compañía de Filipinas, y luego su desembarco, dan cuenta de la
percepción de la élite montevideana sobre la insalubridad y mortalidad asociada al
tráfico, que esa elite presenció entre los años 1781 y 1783, y luego, de la alta
mortalidad de los africanos traídos por los barcos contratados por la compañía, y su
enterramiento en terrenos linderos al caserío.
El Cabildo de Montevideo discut la posible ubicación del caserío hacia
octubre-noviembre de 1787, a pedido de José de Silva, delegado en Montevideo del
representante de la Compañía de Filipinas en el Río de la Plata, el comerciante de
Buenos Aires Martín de Sarratea, previendo la llegada de barcos esclavistas ingleses
contratados por la compañía en 1788. José de Silva no se debe confundir con el
capitán de barco y traficante portugués Juan de Silva Cordeiro, que trabajaba para
el comerciante de esclavos más importante del o de la Plata, Tomás Antonio
Romero. En cambio, Jode Silva, también comerciante y traficante de esclavizados,
vivía en Montevideo, en donde vend, en 1789, a once de los esclavizados llegados
en los barcos de la Compañía de Filipinas.
4
José de Silva también tenía una hacienda
o labranza, pues en 1794 fue uno de los firmantes de la petición al rey titulada «Los
labradores y hacendados de la campaña de Montevideo sobre el comercio de
negros», que apoyaba fervientemente la trata esclavista para el progreso de la Banda
Oriental.
5
3
Es probable que algún rastro del proceso de construcción del caserío pudiese localizarse en la
documentación de contaduría colonial de Montevideo que se encuentra en la Sala XIII del Archivo
General de la Nación, en Buenos Aires, Argentina, aunque cuando realicé trabajos de investigación
allí, no lo encontré.
4
Archivo General de Indias, Sevilla, Buenos Aires, Leg. 447, Cuentas de la Real Hacienda de
Montevideo, 1789-1798, primer paquete cuentas de alcabala 1789.
5
«Los labradores y hacendados de la campaña de Montevideo sobre el comercio de negros», Archivo
General de Indias, Indiferente, Leg. 2823, 13 de noviembre de 1794.
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De las actas del Cabildo de Montevideo se desprende que los cabildantes ya
conocían las enfermedades y mortalidad asociada a la trata esclavista debido al
arribo de varios barcos portugueses desde Brasil a inicios de la década de 1780, e
incluso un año antes de esta sesión de 1787, porque así lo notaron:
que teniendo bien acreditada la experiencia en iguales casos las fatales resultas que
ocasiona a la salud pública el abuso de permitir el desembarco de otros negros en
esta Plaza y sus inmediaciones, donde comunican al vecindario las contagiosas
enfermedades con que llegan apestados, y esto aun cuando venían de la costa del
Brasil, cuya navegación por ser mucho más corta era menos arriesgada a acusar en
los negros las enfermedades con que de ordinario adolecen en la mar, y sin embargo
es notorio y la consta al Cabildo que todas las Zumacas Portuguesas que arribaron a
este Puerto con los mencionados esclavos los han traído con diferentes enfermedades
y epidemias que inmediatamente se comunicaron a los habitantes de este Pueblo,
siendo de temer aún mayores perjuicios [] [Los facultativos] habían notado y
advertido que por causa de que no se había tenido este cuidado y precaución [la
construcción del caserío] con las introducciones de otros negros del Brasil que en
sucesión de años desde el de 81, hasta el presente, vinieron a esta Plaza, enfermaron
muchos con exceso de calenturas pútridas, sarna, viruelas, y otros males contagiosos
que antes jamás había este Pueblo experimentado.
6
Los cabildantes habían presenciado entre 1781 y 1783 el arribo de casi cuatro
mil africanos esclavizados a Montevideo, casi todos embarcados en Río de Janeiro o
Salvador de Bahía, esto es, en Brasil, pero algunos que vinieron directamente desde
África, lo cual fue un insumo para la sesión del cabildo.
7
Hacia inicios de la década
de 1780, estos cautivos habían sido desembarcados en el puerto y aprisionados en
varias casas y almacenes tanto al interior de la ciudad como en los extramuros de su
entorno más cercano. Al parecer, no había un lugar específico para el enterramiento
de africanos esclavizados que fallecían como consecuencia de la violencia y
enfermedades que experimentaban en los barcos. Incluso en 1786, un año antes de
esta discusión del Cabildo, la zumaca Nuestra Señora de los Dolores desembarcó
6
Archivo General de la Nación, Uruguay [AGN-U]. «Acuerdos del extinguido del Cabildo de
Montevideo». Anexo. Vol. XVII. Montevideo, 1942, texto actualizado, Sesión del 31 de octubre, 1787,
pp. 231-232. Agradezco a Juan Oribe Stemmer por facilitarme este documento.
7
Borucki, Alex. De compañeros de barcos a camaradas de armas, capítulo 1.
LOS ENTERRAMIENTOS EN EL CASERÍO DE LOS FILIPINOS
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como contrabando confiscado alrededor de ciento sesenta varones y mujeres
africanos que sobrevivieron al escorbuto y las viruelas que produjeron la muerte de
otros veinte, aproximadamente, en la travesía de este barco, iniciada en Salvador de
Bahía. A pesar de estas enfermedades, los esclavizados fueron desembarcados en los
extramuros más cercanos a la ciudad y aprisionados en los almacenes de Alzáybar,
ubicados, en la actualidad, y en forma aproximada, en las dos cuadras entre las calles
Piedras, Cerrito, Juncal y Florida.
8
A partir de estas situaciones recientes, los
cabildantes y facultativos propusieron crear un edificio de cuarentena y prisión en la
costa de la bahía de Montevideo opuesta a la ciudad.
La reunión del Cabildo de octubre de 1787 estableció el lugar inicial para la
construcción del caserío en la costa oeste del arroyo Miguelete lindante con la bahía,
lo cual establecía el lugar de desembarco de los esclavizados allí, y proyectaba que el
entierro de los muertos se hiciese en ese predio, no así en el cementerio de la ciudad
por no estar los africanos bautizados. Los cabildantes y facultativos conocían que la
mortalidad continuaba días y semanas luego del arribo de los barcos, como había
ocurrido en los años anteriores. No obstante, la sesión del 5 de noviembre de 1787
del Cabildo decidió modificar este emplazamiento y llevarlo a la costa este del
Miguelete, en su emplazamiento actual, porque el lugar inicial era
propio de don Marcos Pérez, y que se le perjudicara en su Aciendas y Labranzas, y
Ganado, a cuyo efecto se condujo con el Apoderado de la Compañía se vio que desde
luego por el informe de que dicho Sr. Alguacil mayor, dio a este Cabildo, no era
conveniente aquel lugar, y por lo mismo se señaló al citado Apoderado, de este lado
8
La base de datos Intra-americana de trata esclavista estima que este barco embarcó 185 esclavizados
y desembarcó 163, con una mortalidad alta de 12 por ciento para un barco que hacía la travesía entre
Salvador de Bahía y Montevideo, https://www.slavevoyages.org/voyages/e8d0d448. Oribe Stemmer
escribió un libro sobre este viaje esclavista que ofrece cifras sore la mortalidad, aunque
contradictorias, pero estas contradicciones seguramente son producto de la dinámica de contrabando
de quienes generaban los documentos. Juan Oribe Stemmer, El viaje de la sumaca Nuestra Señora
de los Dolores: Navegación, comercio, y contrabando entre San Salvador de Bahía y San Felipe de
Montevideo. Montevideo, Linardi y Risso, 2024, sobre la mortandad ver p. 129, sobre los números
ver pp. 90-92, así como los anexos, y sobre las casas de Alzáybar, 146-149.
ALEX BORUCKI
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de la boca del Miguelete, en la costa de la Plata, lindando con don Antonio del Olmo,
y el negro Libre llamado Antonio, de lo que quedó satisfecho el dicho Apoderado.
9
Este pasaje revela el contexto social del entorno en donde se construyó el
caserío, pues el sitio inicial se encontraba en la hacienda de Marcos Pérez, lo que
obligó a la relocalización del caserío al otro lado del Miguelete, hacia el lado de la
ciudad de Montevideo. El sitio en donde se construyó el caserío lindaba con otro
vecino, Antonio del Olmo, y con otro Antonio, que era un varón negro libre. No era
extraño que africanos y afrodescendientes libres vivieran en esta zona, pues para ese
año de 1787, el teniente de la milicia de morenos libres de Montevideo,
10
Mateo de
los Santos, que se autodenominaba Congo, vivía en Arroyo Seco. Esa zona, que hoy
es el barrio montevideano homónimo, estaba a poca distancia del caserío hacia el
este. Otras personas libres de origen africano vivían en Arroyo Seco y poseían quintas
o chacras pequeñas que abastecían a la ciudad, o eran agregados en terrenos de
terceros.
11
Es posible pensar el entorno social del caserío no solamente conformado
por estancieros y labradores blancos, y por peones de ascendencia europea e
indígena, sino también por una población negra libre significativa en Arroyo Seco, y
también algunos avecindados al predio del caserío como el negro libre Antonio.
El arribo de barcos ingleses contratados por la Compañía de Filipinas, en 1788
y 1789, evidencian que la mortalidad de las personas esclavizadas continuaba luego
del desembarco en los sitios de cuarentena y prisión. De los algo más de dos mil
ochocientos esclavos embarcados en seis navíos en Bonny y Viejo Calabar, en el Golfo
de Biafra, hoy el este de Nigeria, algo menos de dos mil doscientos llegaron vivos a
Montevideo, por lo que el 23 % murió a bordo, lo cual más que duplicaba el promedio
de mortalidad de viajes esclavistas en esa época, que era de diez por ciento.
9
AGN-U. «Acuerdos del extinguido del Cabildo de Montevideo». Anexo. Vol. XVII. Montevideo,
1942, texto actualizado, Sesión del 5 de noviembre de 1787, p. 234.
10
Los varones de las ciudades hispanoamericanas coloniales formaron milicias (aparte del ejército
español regular) para defenderse de amenazas internas, como revueltas amerindias, y externas, como
invasiones extranjeras. Estas milicias se conformaron en función de su origen, calidad, y profesión.
Por ejemplo, había milicias de catalanes, de mercaderes y de varones negros libres. Los esclavos eran
excluidos. Los varones libres de origen afro formaron dos milicias, una de negros y otras de pardos
en Montevideo, en 1780, siendo Mateo de los Santos el teniente de negros libres.
11
Borucki, Alex. De compañeros de barcos a camaradas de armas, pp. 120-121.
LOS ENTERRAMIENTOS EN EL CASERÍO DE LOS FILIPINOS
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Asimismo, hay que notar que más de quinientos africanos murieron luego de su
desembarco en Montevideo.
12
La alta mortalidad tras la llegada de estos barcos hizo que las autoridades
españolas debatieran sobre dónde y cómo enterrar a los cautivos africanos. El 26 de
febrero de 1788, el comandante del Resguardo Francisco de Ortega, una de las
autoridades portuarias, preguntó al gobernador de Montevideo dónde enterrar a los
africanos recién desembarcados del navío Príncipe (Prince en su original en inglés,
que las autoridades coloniales españolizaban), el primer barco en arribar. Ortega
comunicó que los dos primeros africanos fallecidos fueron desembarcados en el bote
que traía este barco y luego enterrados en un lugar desconocido para él, que la
segunda pareja de fallecidos fue arrojada a la bahía, y que ahora había otros dos
cadáveres en el bote junto con el primer grupo de africanos vivos que esperaban el
desembarco. Los muertos y los vivos compartían ese mismo bote mientras los
esclavistas esperaban la autorización para desembarcar. Ortega señaló que enterrar
a muertos no bautizados en el cementerio iba en contra de las creencias cristianas y,
por tanto, estaba prohibido. Por esto, Ortega preguntaba dónde enterrarlos y dónde
desembarcar a los supervivientes. El 3 de marzo, todos los africanos esclavizados
fueron desembarcados en la playa de la bahía lindera con el arroyo Miguelete, y
desde allí fueron enviados a las barracas de la Compañía de Filipinas, conocidas
desde entonces como el Caserío de los Negros. La continuación de muertes de los
sobrevivientes debió llevar a su enterramiento ya fuera en la playa o en las cercanías
del caserío.
La información sobre estos enterramientos también se encuentra
tangencialmente en algunos litigios entre traficantes. En 2009, cuando investigaba
la trata hacia el Río de la Plata, encontré el caso judicial titulado «Expediente
promovido por Luis Godefroy sobre la venta de 479 negros apresados por la Corbeta
12
Borucki, Alex. «African Experiences in the Slave Routes to the Río de la Plata during the viceregal
era». En Fabricio Prado, Viviana Grieco, Alex Borucki, editores, The Rio de la Plata from Colony to
Nations. Commerce, Society, and Politics. New York, Routledge, 2021, 133-154, pp. 135-136, 142-143,
145-147.
ALEX BORUCKI
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN, UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA - 7 -
La Republicana a distintas embarcaciones»,
13
que es uno de los pocos documentos
con información específica sobre los enterramientos en el caserío.
El barco corsario francés La Republicana (o La Républicaine en su nombre
original) llegó a Montevideo el 10 de enero de 1799, algo más de diez años luego de
la construcción del caserío, conduciendo otros tres barcos portugueses que había
capturado para su venta como botín de guerra, en tanto Francia estaba en guerra con
Portugal. La presa más importante era la corbeta Nuestra Señora de los Ángeles (su
nombre portugués Rainha dos Anjos), pues llevaba 459 africanos esclavizados, que
habían sido embarcados en Luanda, Angola, con destino a Río de Janeiro, pero que
fue capturada por los franceses en alta mar. Las otras dos embarcaciones apresadas
trasportaban mercaderías, y entre su tripulación había otras 20 personas
esclavizadas. Todos los varones, mujeres y niños esclavizados de estos tres barcos
que llegaron a Montevideo sumaban 479 personas. Los corsarios franceses los
dejaron con el comerciante Manuel Vázquez en depósito, para su venta, y partieron
el 23 de abril. La mayoría de los esclavizados vivió en el caserío durante varios meses,
mientras que Manuel Vázquez puso a otros a trabajar en su hacienda y saladero a
orillas del arroyo Miguelete, que abastecía de carne a la marina real española. En
esos meses el caserío funcionó como hospital y prisión para cientos de africanos,
pues el sitio podía albergar de quinientas a mil personas, lo cual concuerda con la
gran extensión de su perímetro, que fue identificado por la investigación
arqueológica reciente.
14
En setiembre de 1801, luego de que los corsarios franceses intentaron cobrar
el dinero por las ventas de los esclavizados, Luis Goddefroy, en representación de los
franceses, inició un litigio contra Manuel Vázquez y otros, argumentando que
Vázquez había registrado como fallecidas a personas esclavizadas que en verdad
habían sido vendidas, para quedarse con el dinero. La disputa estaba centrada sobre
13
Archivo General de la Nación, Argentina [AGN-A], Sala IX, 31-1-7.
14
Ver el informe preparado por los arqueólogos del sitio en https://www.gub.uy/institucion-
nacional-derechos-humanos-uruguay/sites/institucion-nacional-derechos-humanos-
uruguay/files/documentos/noticias/Resumen%20del%20informe%20para%20la%20prensa_final.
pdf
LOS ENTERRAMIENTOS EN EL CASERÍO DE LOS FILIPINOS
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la muerte de los africanos. Manuel Vázquez declaró que 74 esclavizados habían
fallecido y otros 15 estaban huidos o fueron robados del caserío por vecinos, y agregó
que
la fe de muertos que componen la primera partida no se exhibe porque ellos
fallecieron en la casería de campo, y fueron sepultados bajo la arena, sin que pueda
certificar de esto otro que el mismo capataz que tenía a su cargo la esclavatura y si
Goddefroy quiere tocar con sus manos la verdad de lo que se dice, esto está
conseguido con hacer una excavación en la arena donde se dio sepultura a los
cadáveres.
15
Esta declaración evidencia el enterramiento de los africanos, posiblemente
fuera del Caserío, y en algún lugar del entorno que ocupa el Parque Capurro y el
estadio de Fénix, o hacia el bajo de la playa Capurro, lo que implicaría fosas en los
arenales del entorno del caserío. Lamentablemente, la descripción no es precisa.
Luego, Marcelino Martínez que era uno de los capataces de la hacienda de Vázquez,
y que trabajó en la custodia y prisión de los africanos, declaró «al principio se puso
guardia de tropa a los citados negros» y que «después se quitó la guardia», que
murieron 53 o 57 de ellos, que de los huidos fueron recuperados todos, y que,
asimismo, los corsarios franceses de La Republicana reembarcaron 22 esclavizados
antes de partir de Montevideo. Es posible que esta guardia viniese del cuartel del
ejército regular español, apostado en las cercanías del caserío, y que fuera pagada
por los comerciantes esclavistas; o existiese un arreglo entre el Cabildo y las
autoridades españolas para poner estas guardias.
La declaración más extensa y rica, en lo analítico, fue la de Miguel Antonio
Vilardebó, quien para entonces era un joven comerciante catalán afincado en
Montevideo desde hacía una década, y que había participado en la custodia y prisión
de los esclavizados, de los cuales había comprado algunos. Vilardebó declaró el 23
de noviembre de 1803
15
«Expediente promovido por Luis Godefroy sobre la venta de 479 negros apresados por la Corbeta
La Republicana a distintas embarcaciones». AGN-A, Sala IX, 31-1-7, f. 72.
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Que es cierto y positivo que estuvo hecho cargo de los indicados Negros que en
número de cuatrocientos treinta y dos se pusieron a su cuidado el veinte y tanto de
enero de año de noventa y nueve, habiendo estado a cargo el espacio de dos o tres
meses poco más o menos: que a la entrega de los referidos Negros asistieron dos
oficiales de la Dotación de la indicada fragata [La Republicana], que en el tiempo
que permanecieron al cuidado del exponente murieron muchos de los referidos
esclavos, cuyo número aunque no puede designar es fácil calcularlo sobre poco más
o menos pues era muy raro el día en que no murió alguno y aun algunas ocasiones
fallecieron también dos en un mismo día, a todos los cuales mandaba el exponente
enterrarlos en la playa, como así se acostumbraba desde antes de que se hiciera
cargo de dicha esclavatura, cuyo uso y costumbre que se le representó por los
capataces venclas dificultades que al principio sentía el testigo en darles sepultura
en dicho lugar debiendo decir que dicha esclavatura estaba repartida en el Caserío
que llaman de los Negros y en el Pastoreo y Saladero del enunciado Don Manuel
Vázquez cuyas circunstancias puede individualizar por haber llevado un diario
exacto de aquellas ocurrencias.
16
Vilardebó explicó que era práctica usual el enterramiento en la playa del
caserío, lo cual limitaría la squeda de fosas comunes fuera del caserío a terrenos
que en esos años constituían la playa, cuya geografía ha cambiado mucho por la
construcción de la rambla costanera, las avenidas de acceso a Montevideo y la
refinería de Ancap (la compañía de combustibles del estado uruguayo).
Estos enterramientos seguramente ocurrían tras el fallecimiento de
esclavizados luego de su desembarco y durante su cuarentena, por efecto de las
enfermedades, violencia y la malnutrición que sufrían en los barcos. En este caso,
Vilardebó sostuvo que los africanos estaban muy enfermos y flacos a su llegada por
haber faltado comida para su sustento. Esta desnutrición extrema posiblemente
ocurrió porque el cruce del Atlántico se hizo más largo, pues el barco portugués
Rainha dos Anjos tenía provisiones como para alimentar a los africanos durante la
navegación desde Luanda hasta Río de Janeiro. El desvío a Montevideo tras la
captura de este barco portugués por los corsarios franceses incrementó el
16
«Expediente promovido por Luis Godefroy sobre la venta de 479 negros apresados por la Corbeta
La Republicana a distintas embarcaciones». AGN-A, Sala IX, 31-1-7, ff. 138-140.
LOS ENTERRAMIENTOS EN EL CASERÍO DE LOS FILIPINOS
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aprisionamiento de los cautivos africanos en el barco, cuando tenían provisiones
muy limitadas, y aumentó su tortuosa travesía por al menos dos semanas.
El caso de los cautivos del barco Rainha dos Anjos evidencia el enterramiento
de decenas de africanos fuera del caserío. Esta práctica extendida entre 1788 y 1812,
podría haber generado el enterramiento de centenares de personas en fosas
comunes. La bahía de Montevideo, y en particular el entorno del caserío, están
compuestos de una humanidad negra intangible a simple vista, que la investigación
arqueológica está comenzando a identificar.
Los restos óseos del joven de África Centro-Occidental hallados en 2024
difieren del caso del Rainha dos Anjos, porque su enterramiento se realizó dentro
del perímetro del caserío, dentro de sus muros. No obstante, el análisis genético
puede vincular a ese joven con la historia de los africanos que salieron de Luanda en
la Rainha dos Anjos, porque ellos sobrevivieron patrones similares del tráfico
esclavista hacia Montevideo.
17
El análisis del ADN mitocondrial identificó a este
joven «como integrante de un linaje denominado L3f1b1a1» por su haplotipo.
Asimismo, el haplogrupro L3f, que comprende al linaje del joven, era especialmente
frecuente en el sur de Angola y el norte de Namibia.
18
Debemos notar que los grupos
humanos han migrado históricamente, por lo que los resultados genéticos del siglo
XXI son una orientación para entender lo ocurrido dos siglos antes.
La zona que hoy abarcan el sur de Angola y Namibia es una región poblada
por sociedades que hablan lenguas pertenecientes a dos grandes familias
lingüísticas: níger-congo B (o bantú) y khoisan, más exactamente khoikhoi y san. Los
herero y los himba suelen clasificarse en el primer grupo, mientras que los kwadi
y!Kung, en el segundo. Si los restos humanos hallados en Montevideo datan de fines
17
Figueiro, Gonzalo y L. Prieto. Informe restos óseos hallados en el sitio «Caserío de los negros».
Montevideo, Departamento de Antropología Biológica, Facultad de Humanidades y Ciencias de la
Educación, Universidad de la República, 2025. Agradezco a Gonzalo Figueiro por poder intercambiar
ideas sobre este reporte, y su orientación.
18
Barbieri, Chiara, et al. «Migration and Interaction in a Contact Zone: mtDNA Variation among
Bantu-Speakers in Southern Africa». PLoS ONE, vol. 9, núm. 6, 2014, p. 2.
https://doi.org/10.1371/journal.pone.0099117
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del siglo XVIII o inicios del siglo XIX, y si las pruebas de ADN apuntan a poblaciones
de esa zona concreta, entonces es posible que pertenecieran a miembros de
sociedades de cualquiera de estas dos familias lingüísticas.
19
Los países de Angola y Namibia no existían como tales a fines del siglo XVIII,
pero las rutas esclavistas que llegaban al puerto portugués de Benguela, en el sur de
la actual Angola, se alimentaban de cautivos capturados en territorios más al sur y
hacia el este de ese puerto, quienes hablaban el mismo dialecto de las lenguas bantú
y que practicaban el pastoreo de ganadería intensivo y seminómade. Cautivos de
estas regiones podían ser embarcados en Benguela directamente hacia Montevideo,
como en los barcos Reina Luisa, Santo Cristo de la Pasión y San José Leónidas, que
llegaron a esta ciudad entre 1796 y 1799, en los mismos años que la Rainha dos
Anjos.
20
Pero más frecuentemente, los cautivos que salían de Benguela eran
reembarcados hacia Luanda, la capital de la colonia portuguesa de Angola, situada
más al norte, para desde allí salir hacia Río de Janeiro, como era el itinerario original
de la Rainha dos Anjos. En Río de Janeiro algunos cautivos africanos eran
reembarcados, nuevamente, hacia el Río de la Plata. Si bien algunos africanos
esclavizados salieron directamente desde Benguela hacia Montevideo, a fines de la
década de 1790, la mayoría sufría dos o tres procesos de reembarque y reagrupación
en Luanda y en Río de Janeiro antes de llegar al Río de la Plata durante el período
virreinal.
Esta breve reflexión intenta relacionar narrativamente lo que sabemos sobre
el caserío, a partir de documentos producidos cuando este sitio funcionaba como
hospital, prisión y lugar de enterramiento, con la investigación arqueológica reciente
y el análisis de ADN. Los hallazgos del equipo liderado por los arqueólogos Camilo
Collazo, José López Mazz y Octavio Nadal, en 2024, han sido removedores para las
personas que, desde antes, y más ahora, han visitado el sitio del caserío, conocen su
19
Ver Candido, Mariana. An African slaving port and the Atlantic world. Benguela and its
Hinterland. Cambridge, Cambridge University Press, 2013, y Domingues da Silva, Daniel. The
Atlantic slave trade from West Central Africa, 17801867. Cambridge, Cambridge University Press,
2017. Les agradezco a Mariana Candido y Daniel Domingues por sus correos electrónicos, que me
ayudaron a contextualizar el caso montevideano.
20
«Trans-Atlantic Voyages». SlaveVoyages, https://www.slavevoyages.org/voyages/33c3caf5
LOS ENTERRAMIENTOS EN EL CASERÍO DE LOS FILIPINOS
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historia y la de la trata esclavista, o incluso viven allí, dado que los restos humanos
fueron hallados en el patio de la casa de una vecina, que generosamente permitió al
equipo arqueológico excavar allí. Es una de las contribuciones más importantes de
la arqueología moderna uruguaya, y presenta una serie de desafíos inéditos en lo
concerniente a la producción comunitaria del conocimiento, que involucra a las
comunidades organizadas y a los vecinos. El intercambio de ideas sobre el destino
de los restos óseos de ese joven del África Centro-Occidental es parte de estos
desafíos sobre los legados de la esclavitud en la región y su integración a las formas
patrimoniales de la memoria. Es un futuro bienvenido.