CLAVES. REVISTA DE HISTORIA
VOL. 12, N.° 23 JULIO - DICIEMBRE 2026
ISSN 2393-6584 - MONTEVIDEO, URUGUAY
Pp. 1 - 33
De UNES a Tacuara: una corriente nacionalista a
través de sus imágenes
From UNES to Tacuara: a nationalist current through its
images
Leandro Pankonin
1
Universidad Nacional de General Sarmiento, Argentina
https://orcid-0000-8868-0044
DOI: https://doi.org/10.25032/crh.v12i23.2681
Enviado: 30/09/2025
Aceptado: 21/06/2026
Resumen: El presente artículo tiene por objetivo indagar la producción y
circulación de un cúmulo de imágenes y sus funciones simbólicas al interior
de una corriente nacionalista en particular, que fue de la Unión Nacionalista de
Estudiantes Secundarios (UNES) al Movimiento Nacionalista Tacuara (MNT) y
sus derivas, pasando por la Alianza Libertadora Nacionalista (ALN), entre otras.
Lejos de una mirada inmutable sobre dicho proceso, buscaremos dar cuenta de
persistencias y cambios en los sentidos asignados a imágenes simbólicamente
nodales para esta corriente, al compás de los clivajes ideológicos de las
organizaciones en cuestión: la cruz de malta, la lanza tacuara y el gaucho, las
águilas y cóndores, la figura de Juan Manuel de Rosas y la estrella federal.
Entendemos que, en sus usos a través de pintadas callejeras, banderas, poesías y
canticos, entre otros, pretendieron discutir el sentido de los imaginarios
nacionales, simbologías y representaciones de la liturgia oficial del Estado
1
Profesor y Licenciado en Ciencias Antropológicas y Doctor en Historia, por la Universidad de
Buenos Aires (UBA) y Magíster en Historia por la Universidad Nacional de San Martín. Se
desempeña como investigador-docente en la Universidad Nacional de General Sarmiento (IDH-
UNGS), donde dicta las materias Historia Contemporánea de América Latina e Historia Argentina
Contemporánea, y de la Cátedra de Folklore General de la Facultad de Filosofía y Letras de la
UBA. Forma parte del Programa de Historia Contemporánea (PHIC-UNGS), del Equipo de
Antropología de la Cultura y el Patrimonio (ICA-FFyL-UBA), y de la de la Red de Estudios
Históricos sobre Folklore y Tradiciones Culturales en América Latina. Formó parte de los equipos
de investigación en los Archivos del Ejército Argentino (Dirección de DDHH del Ministerio de
Defensa de la Nación) para brindar probatoria legal en causas por crímenes de lesa humanidad.
Actualmente es becario post-doctoral del CONICET e investiga cuestiones vinculadas a la
interacción entre imaginarios nacionales y usos del pasado durante el siglo XX.
DEL UNES A TACUARA: UNA CORRIENTE
- 2 - CLAVES. REVISTA DE HISTORIA, VOL. 12, N.º 23 - (JULIO - DICIEMBRE 2026) - ISSN 2393-6584
argentino y consiguieron la fuerza suficiente para hacerlo, al menos por algún
tiempo.
Palabras clave: imaginarios nacionales, imágenes, funciones simbólicas,
movimiento nacionalista.
Abstract: The present article aims to investigate the production and circulation
of a cluster of images and their symbolic functions within a particular
nationalist current that went from the Unión Nacionalista de Estudiantes
Secundarios (UNES) to the Movimiento Nacionalista Tacuara (MNT) and its
offshoots, passing through the Alianza Libertadora Nacionalista (ALN), among
others. Far from adopting an immutable perspective on this process, we will seek
to account for the persistency and changes in the meanings assigned to
symbolically nodal images for this current, following the ideological cleavages of
the organizations in question: the Maltese cross, the tacuara spear and the
gaucho, eagles and condors, the figure of Juan Manuel de Rosas, and the federal
star. We understand that through their use in street graffiti, banners, poetry, and
chants, among other forms, these groups sought to contest the meaning of the
national imaginaries, symbolisms, and representations of the Argentine States
official liturgy and they achieved sufficient strength to do so, at least for a period
of time.
Keywords: national imaginaries, images, symbolic functions, nationalist
movement.
1. Introducción
En el presente artículo buscaremos indagar las maneras en que una serie
de organizaciones nacionalistas construyeron sentido en torno a los imaginarios
nacionales entre mediados de la década del treinta e inicios de la década del
setenta. Dichas organizaciones formaron parte de una corriente que podría
trazarse desde la Unión Nacionalista de Estudiantes Secundarios (UNES),
conformada en los años treinta, pasando por la Alianza de la Juventud
Nacionalista (AJN), devenida más tarde en Alianza Libertadora Nacionalista
(ALN), hasta el Movimiento Nacionalista Tacuara (MNT) y sus derivas en los años
LEANDRO NICOLÁS PANKONIN
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN, UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA - 3 -
sesenta: la Guardia Restauradora Nacionalista (GRN), el Movimiento Nueva
Argentina (MNA) y el Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara (MNRT).
A lo largo de más de tres décadas estas organizaciones se mantuvieron vinculadas
entre sí por elementos comunes: haber nacido unas del propio seno de las otras,
haber compartido militantes en común, lugares de enunciación, prácticas y
discursos.
2
Nuestro análisis se concentrará en la producción de un cúmulo de
imágenes y sus funciones simbólicas y las formas en que circularon de unas
organizaciones a otras. Lejos de una mirada inmutable sobre dicho proceso
buscaremos dar cuenta de persistencias y cambios, al compás de los clivajes
ideológicos de las organizaciones en cuestión: la cruz de malta, la lanza tacuara,
el gaucho, las águilas y cóndores, la figura de Juan Manuel de Rosas y la estrella
federal.
Tomando elementos de la etnosimbólica de Anthony Smith (2009) para
desentrañar el lugar de imágenes, simbologías y mitos en la construcción de largo
aliento de los imaginarios nacionales, buscaremos indagar qué lugar pudieron
haber ocupado las pintadas callejeras, las banderas, propaganda de prensa
propia, poesías o cánticos producidos por las organizaciones contenidas en la
corriente política aquí analizada, a través de las cuales pretendieron discutir la
liturgia oficial del Estado argentino. El problema aquí se conjuga con las
relaciones de poder. Por tal motivo buscaremos reponer qué lugar relativo
ocuparon estas organizaciones en las relaciones de fuerzas de cada coyuntura a lo
largo del proceso estudiado. Al mismo tiempo que indagar las huellas que cada
experiencia pudo haber dejado a las subsiguientes. Las fuentes utilizadas para
ello han sido prensas producidas por las propias organizaciones, archivos
2
Utilizamos la categoría de corriente con el fin de identificar una dimensión vinculada
fundamentalmente a la experiencia de estas organizaciones políticas, a los modos en que unas
organizaciones influyeron o bien dieron nacimiento a otras, a través de un proceso histórico de
larga duración y construyeron formas de identificación común, legados y reivindicaciones. No
obstante lo cual, fruto de debates internos o directamente rupturas, también se desenvolvieron
disputas respecto a considerarse, o ser considerados, legítimos herederos en relación con
determinada organización o experiencia. En otro orden de cosas, las organizaciones aquí
analizadas pueden ser incluidas dentro de un movimiento mayor: el nacionalismo de derecha
(Lvovich 2006, 11-12).
DEL UNES A TACUARA: UNA CORRIENTE
- 4 - CLAVES. REVISTA DE HISTORIA, VOL. 12, N.º 23 - (JULIO - DICIEMBRE 2026) - ISSN 2393-6584
periodísticos y memorias autobiográficas de los propios militantes (Bardini
2002; Gallardo 2011; Orlandini 2008).
3
Teniendo en cuenta la bibliografía existente vale remarcar que aquellos
trabajos que han puesto atención en los aspectos simbólicos aquí analizados,
centraron su análisis en experiencias organizativa puntuales a partir de lo cual
buscaron desentrañar posibles filiaciones y sentidos. El trabajo de Federico
Finchelstein ha sido señero en darle lugar a las formas de ritualización de la
política en su análisis del movimiento nacionalista de la década del treinta
(2002). Por su parte, María Valeria Galván (2007) desarrolló en su tesis de
maestría un importante análisis sobre la producción de imágenes en la
construcción identitaria del MNT y sus derivas, recabando no solo las maneras
en que Tacuara y sus derivas fueron representadas por «otros» durante el tiempo
en que estuvo operativa y luego, sino que se encargó también de relevar y analizar
las formas en que la propia organización y algunos de sus militantes buscaron
construir sentidos sobre mismos, las genealogías simbólicas con las que se
filiaron y los discursos que desarrollaron. Juan Manuel Padrón (2017) abordó
elementos de la producción simbólica de Tacuara con el acento puesto en el
problema de la constitución de las identidades políticas de su militancia y sus
organizaciones derivadas, al compás de un ciclo político sumamente vertiginoso,
como fueron los años que transcurrieron entre 1955 y 1966. Analizó también la
violencia como problema epocal. Por otro lado, y s recientemente, Celina
Albornoz (2021) se ha encargado del problema aquí tratado, para el caso de
Tacuara y la GRN, con el foco puesto en dar cuenta de la recepción y circulación
de imágenes fascistas en dichas experiencias. Nuestro interés está puesto en
analizar lo que entendemos constituyó toda una constelación de imágenes que
estuvo presente en las distintas experiencias organizativas que le dieron
carnadura a la corriente nacionalista en cuestión. En ese sentido entendemos que
3
Hemos analizado prensas producidas por las distintas organizaciones contenidas en esta
indagación, además de noticias periodísticas y fotografías. Para ello, hemos trabajado con
distintos archivos: Archivo Digital Topo Blindado (ADTB), Archivo personal John W. Cooke y
Alicia Eguren (AR-BNMM-ARCH-AE-JWC), Archivo personal Roberto Baschetti (ARB), Archivo
personal García Lupo (AR-BNMM-A-RGP), Centro de Documentación e Investigación de la
Cultura de Izquierdas (Cedinci), Comisión Especial Investigadora de Actividades Antiargentinas,
Honorable Cámara de Diputados de la Nación (CEIAA, HCD), Dirección de Inteligencia de la
Policía de la provincia de Buenos Aires, la Hemeroteca Biblioteca Nacional (HBN) y el Instituto
Bibliográfico Antonio Zinny (IBAZ).
LEANDRO NICOLÁS PANKONIN
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN, UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA - 5 -
formó parte, durante una buena porción de siglo XX, de un combate simbólico
con su homóloga liberal, así como con otras antagónicas que también apelaron a
«lo nacional», como la socialista o la comunista.
Nuestra hipótesis radica en que, de la mano del proceso de creciente
desdibujamiento de las organizaciones nacionalistas contenidas en este análisis
hacia fines de la década del sesenta e inicios de la del setenta, la constelación de
imágenes aquí analizada de profusa circulación durante décadas anteriores
perdió peso. De entre todas ellas, la lanza tacuara expresión, entre otras cosas,
de una inflexión criollista y la estrella federal se diferenciaron del resto por
haberse convertido en una arena de identificación mayor hacia la década del
sesenta, en definitiva, por haber estado insertas en los engranajes del proceso de
«afinidad electiva» entre rosismo y peronismo.
4
2. De UNES a Tacuara: una corriente nacionalista
En 1935 se constituyó la UNES, brazo estudiantil de la Legión Cívica
Argentina (LCA). Su primer jefe político fue Juan Queraltó con un pie también
en la Federación Obrera Nacionalista Argentina, brazo sindical de la LCA. A los
elementos de contexto local, cabe agregar el peso que tuvo para entonces el
devenir de la Guerra Civil Española, que funcionaría como un «nuevo
aglutinante» de los grupos nacionalistas (Lvovich 2006, 43). Para esta corriente
tal como lo veremos, el pasado colonial hispano habría de convertirse en la
cantera explicativa de los orígenes católicos de la nación, pero los
acontecimientos vivaces de dicha coyuntura se convertirían en la más fuerte de
las inspiraciones en su devenir: muy especialmente a partir de la fusión que dio
fruto en 1934 a la Falange Española de las Juntas de Ofensiva Nacional
Sindicalista, al mando de Ramiro Ledesma Ramos y José Antonio Primo de
Rivera.
4
En un esfuerzo por definir la «afinidad electiva» en la obra de Max Weber, Michael Löwy (2007)
la ha explicado como «el proceso por el cual dos formas culturales ―religiosas, intelectuales,
políticas o económicas― entran, a partir de ciertas analogías significativas, en un parentesco
íntimo o afinidad de sentido, en una relación de atracción e influencia recíproca, elección mutua,
convergencia activa y reforzamiento mutuo» (101).
DEL UNES A TACUARA: UNA CORRIENTE
- 6 - CLAVES. REVISTA DE HISTORIA, VOL. 12, N.º 23 - (JULIO - DICIEMBRE 2026) - ISSN 2393-6584
El proceso organizativo desarrollado por la UNES decantaría en la ruptura
con la LCA y la creación de la AJN en 1937. La conducción de esa nueva
organización estuvo al mando de Juan Queraltó y Alberto Bernaudo. De la mano
de la fuerte influencia del falangismo español, se dispusieron a intervenir sobre
el mundo del trabajo y la llamada cuestión social con vocación de construir una
organización popular. Apostaron fuertemente a contener y conducir la diversidad
de expresiones del movimiento nacionalista y para eso le dieron centralidad a una
herramienta que ya habían utilizado las huestes legionarias: ganar las calles.
Cristian Buchrucker (1987) afirmó que hacia 1940, haciendo un contrapunto
entre organizaciones e intelectuales nacionalistas, «había surgido una estructura
ideológica de gran coherencia interna» y «muchas de sus concepciones habían
logrado ganar adeptos en importantes círculos de la sociedad argentina», que si
bien «no lograron conquistar el poder […], sus temas hallaron creciente eco en la
opinión pública» (118).
En julio de 1941 la AJN comenzó a sacar su propio órgano de prensa:
Liberación. Su secretario general fue Emilio Gutiérrez Herrero y su director,
Irineo Ernesto Banchs. Gutiérrez Herrero no coincidió con la política de
acercamiento que la organización planteó con respecto al entonces presidente
Ramón S. Castillo, y a fines de ese año intentó copar el local de la AJN en acto de
repudio. Como consecuencia de esa acción fue expulsado de la organización, y
fundó la Unión Cívica Nacionalista (UCN).
En 1943 quienes habían permanecido como AJN adoptaron el nombre de
ALN. Su presencia territorial en el país superó todas las experiencias
organizativas anteriores. El proceso abierto por la Revolución del 43 representó
para los sectores nacionalistas, aun cuando la ALN fue ilegalizada junto otras
organizaciones y partidos políticos, una «época de oro». Incluso algunos autores
han llegado a considerar que esa ruptura fue fruto de la presión que el
nacionalismo había desarrollado durante toda la década anterior (Rock 1993;
Spektorowski 2011). En el ciclo que duró hasta inicios de 1944, cuando Argentina
abandonó la neutralidad al romper relaciones con el Eje, militantes nacionalistas
de mucha gravitación ocuparon cargos en el Estado. La salida del gobierno de los
grupos más duros de la derecha nacionalista fue acompañado del crecimiento de
otros sectores y figuras, entre los que se destacó el coronel Juan D. Perón. Las
LEANDRO NICOLÁS PANKONIN
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN, UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA - 7 -
maneras en que la Alianza interpretó el fenómeno peronista, incluso antes de
convertirse Perón en presidente, estuvo plagado de contradicciones y
complejidades desde un principio. Si bien una parte importante de su militancia
se sintió identificada con el despunte de esa figura, a la vez que contrariados por
otras medidas, otros directamente lo vieron con desconfianza y aversión.
5
Una vez convertido Perón en presidente a inicios de 1946 y luego de unas
elecciones en que las que ALN participó como partido político presentando listas
de diputados en tres distritos con magros resultados el problema de los alcances
de la autonomía de la organización con respecto al gobierno peronista se convirtió
en una cuestión cada vez más compleja. El desmembramiento del sector de
secundarios terminaría de decantar luego de la intervención de Patricio G. Kelly
en 1953 y la expulsión de Queraltó.
6
Eduardo Rosa último responsable de la
UNES, junto con sectores que se habían alejado anteriormente y un núcleo de
la UCN comenzaron a rearticularse hacia el final del gobierno peronista. La
reunificada UNES se nutrió de una fuerte adhesión católica, elemento que los
llevó a convertirse en férreos opositores al gobierno durante el virulento conflicto
con la Iglesia desencadenado en 1954, y que terminaría siendo un detonador
central del derrocamiento de Perón un año después. Por su parte la sede central
de la ALN, un edificio de tres pisos ubicado en el centro de la ciudad de Buenos
Aires, resistiría al golpe durante unos días hasta ser derribado a cañonazos por el
Ejército.
5
La ALN se hizo presente en la jornada del 17 de octubre de 1945. Aquella noche, cuando las
columnas de Plaza de Mayo se desconcentraban, un grupo de aliancista se apostó frente al diario
Crítica y comenzó a apedrear el edificio en rechazo a las declaraciones de los últimos días y a todo
lo que dicha publicación representaba para el imaginario nacionalista. Desde la terraza
respondieron con armas de fuego. Allí fue asesinado Darwin Passaponti, un joven unista de 17
años. De inmediato se convirtió en un mártir de la causa nacionalista. Juan Manuel Padrón
(2017), con el ánimo de diferenciar las organizaciones nacionalistas de la primera mitad de la
década del treinta que convirtieron en mbolo a José Félix Uriburu como emblema de cierta
«revolución interrumpida»; los segundos rindieron culto a la figura de Darwin Passaponti. Será
su cuerpo joven y su extracción popular lo que lo convertirán en símbolo de una nueva síntesis
para la militancia nacionalista (Padrón 2017, 97-102).
6
En 1942 la UNES había sacado el primer número de una publicación propia, pero habría que
esperar hasta 1945 para la salida de un órgano ―ya bajo una nueva denominación― de tirada
regular: Tacuara. Vocero de la UNES. La valoración que había sabido tener la organización
estudiantil en esos años, junto con el éxito de la publicación, llevó a los militantes de la UNES a
identificarse a mismos tempranamente como Tacuara. Su director durante los primeros
números, Aníbal D’Angelo Rodríguez, renunció entre diciembre de 1946 y enero de 1947 como
consecuencia de la «creciente peronización de la Alianza» (Furman 2014, 75 y 185).
DEL UNES A TACUARA: UNA CORRIENTE
- 8 - CLAVES. REVISTA DE HISTORIA, VOL. 12, N.º 23 - (JULIO - DICIEMBRE 2026) - ISSN 2393-6584
Los jóvenes unistas, que actuaron como comandos civiles en acciones de
sabotaje durante setiembre de 1955, terminaron por verse desilusionados por el
rumbo tomado por la autodenominada Revolución Libertadora con el
desplazamiento de Eduardo Lonardi por Pedro Eugenio Aramburu en noviembre
de ese año.
7
Entre 1956 y 1957 dieron paso a una nueva organización: el Grupo
Tacuara de la Juventud Nacionalista.
8
En una operación con vocación de plantear
una continuidad entre esta experiencia y su precedente, la publicación de la nueva
organización llevó el nombre Tacuara. Vocero de la Revolución Nacionalista.
9
Tras un breve paso de Luis Demharter por la jefatura del MNT, esa
responsabilidad fue asumida por Alberto Ignacio Ezcurra Uriburu.
La composición social de la organización, que en un principio fue de
adolescentes de clases medias y altas algunos provenientes de viejas familias
patricias, iría cambiando al compás de los acontecimientos e incorporando
otros de extracción popular. Una vez más fruto de la fuerte inspiración falangista
que daba preponderancia a la cuestión sindical, pero también como continuidad
de aquella apuesta a intervenir sobre la cuestión social de las experiencias
anteriores, y sobre todo teniendo en cuenta la compleja situación que atravesaban
los sindicatos base de apoyo fundamental de un peronismo proscripto, y
simultáneamente protagonista de los acontecimientos del Frigorífico Lisando de
la Torre en los primeros meses de 1959 se anunció la creación de las Brigadas
Sindicales de Tacuara. Aquella experiencia redundó en que hijos de familias de
7
Además de sus ámbitos de discusión internos, al menos en lo que respecta al grupo con asiento
en la Capital Federal y el conurbano bonaerense, sus militantes circularon por otros espacios de
sociabilidad: ámbitos eclesiásticos abiertos por sacerdotes de la generación católica y nacionalista
forjada en los años treinta; conferencias en la librería Huemul de la ciudad de Buenos Aires, el
Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas (IIHJMR) devenido, con su
reapertura en 1958, en un espacio compartido por grupos peronistas y nacionalistas católicos
antiperonistas ―sobre todo de la juventud― que asistían ―todos ellos― a cursos y conferencias
de historia que José María Rosa y Arturo Jauretche, entre otros, dictaban allí (Bardini 2002, 33-
34; Gutman 2003, 55).
8
En setiembre de 1958, ante los conflictos callejeros desencadenados por la llamada Laica o Libre,
encontrarían un campo fértil de intervención que los convertiría en un polo de atracción para
grupos juveniles. Fue de manera posterior a esos acontecimientos que la organización pasó a
denominarse Movimiento Nacionalista Tacuara y, a través de la UNES que ahora pasaría a ser
su herramienta política para el sector, creció mucho en los colegios secundarios sobre todo
católicos de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano, pero también en el interior bonaerense,
las ciudades de Rosario y Santa Fe, y en Paraná, Entre Ríos.
9
Tanto su año de publicación como su número fueron correlativos a la anterior y salió hasta 1964.
También desarrollaron una publicación de circulación interna llamada Ofensiva entre 1961 y
1963.
LEANDRO NICOLÁS PANKONIN
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN, UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA - 9 -
trabajadores se incorporaran a la organización,
10
elemento que impactó en los
debates internos del MNT con respecto al fenómeno peronista.
El primer efecto de esta nueva situación fue el alejamiento, en febrero del
año siguiente, de un núcleo conducido por Augusto Moscoso y el cura Julio
Meinvielle que habría de denominarse Guardia Restauradora Nacionalista. Allí
se abroquelaron buena parte de los sectores más conservadores, antiperonistas y
apegados al integrismo católico más intransigente.
11
Por otro lado, como corolario
del proceso abierto con las brigadas sindicales, el 9 de junio de 1961 se oficializó
el desprendimiento de otro sector que pasaría a denominarse Movimiento Nueva
Argentina que bajo la conducción de Dardo Cabo y Edmundo Calabró buscó
acercarse al peronismo.
12
La última escisión, de 1963, sería el MNRT, ruptura por
izquierda del MNT que habría de partirse a su vez en dos tendencias: una
conducida por Alfredo Ossorio y otra por Joe Baxter.
13
Alberto Ezcurra Uriburu continuó como principal dirigente del grupo que
permaneció como MNT, hasta 1964. A partir de entonces la conducción de la
organización quedó a cargo del santafesino Juan M. Collins. Celina Albornoz
(2021) subrayó que el nuevo jefe se propuso «volver a las bases» de la
organización, buscando también «acentuar fuertemente el tradicionalismo
católico» y tomar distancia de la tendencia revolucionaria del peronismo (113).
Durante esa etapa, el centro neurálgico del MNT pasó a Santa Fe. Allí el núcleo
10
Es importante destacar que pudo haberse sumado el hecho de que las acciones del MNT
contaron una tolerancia por parte del aparato represivo, mayor que otras expresiones juveniles
de la época (Senkman 2001, 288).
11
Entre 1962 y 1966 desarrollaron su propia prensa: Nuevo Orden. De todos modos, con el correr
de la década proliferaron grupos identificados como GRN que probablemente fueran escisiones
de su núcleo originario, e incluso los hubo cercanos al peronismo. Esto se expresó en la
producción de publicaciones, por ejemplo, El Restaurador, perteneciente a grupos operativos en
el sur del conurbano bonaerense y perteneciente a la II Legión de la GRN, o Mazorca a partir
de la segunda mitad de la década, de la que existen números firmados como Tercio «Sur»
Martín Fierro-Guardia Restauradora Nacionalista o Comando Mazorca, entre otros. Hemos
identificado grupos organizados bajo la denominación GRN hasta entrada la década del setenta.
12
Entre ese año y 1965 publicaron Nueva Argentina. Ganarían renombre por llevar adelante un
atentado contra Fondizi en 1964, encargarse de la seguridad de Isabel Martínez de Perón en su
gira por la Argentina de 1965.
13
El primero de estos sectores sala revista Barricada entre ese año y el siguiente, y terminarían
integrándose de manera colectiva al IIHJMR. Mientras que el segundo hizo lo propio con Tacuara
a secas también conocida como Tacuara del Manchón y confluirían con el Movimiento
Revolucionario Peronista en 1964. Por otro carril, tres años después se constituiría la Juventud
Argentina para la Emancipación Nacional (JAEN), conducida por un joven ex-Tacuara: Rodolfo
Galimberti.
DEL UNES A TACUARA: UNA CORRIENTE
- 10 - CLAVES. REVISTA DE HISTORIA, VOL. 12, N.º 23 - (JULIO - DICIEMBRE 2026) - ISSN 2393-6584
político tacuarista se organizó alrededor del Sindicato de Estudiantes de la
Universidad Católica de Santa Fe, de la que Collins fue estudiante y luego docente.
Esa etapa sería el preludio de una progresiva «disolución» con la deserción de
militantes o bien la partida a otras organizaciones (Albornoz 2021, 119-120).
En los apartados que siguen el foco estará puesto en indagar, a través del
análisis de la producción y el uso de ciertas imágenes, los modos en que las
experiencias organizativas aquí analizadas pudieron, o no, imprimir una serie de
sentidos sobre el propio devenir de esta corriente, como sobre ciertos dilemas
coyunturales sobre la nación por construir y las maneras de imaginarla.
3. La cruz de malta y el mito de la nación católica
Desde la década del treinta de la mano del hito central que representó el
XXXII Congreso Eucarístico Internacional de 1934, desarrollado en Buenos Aires
con la venia del entonces presidente de la nación, Agustín P. Justo grupos
nacionalistas encontraron en el catolicismo la posibilidad dual de construir una
mitología nacional al mismo tiempo que una vía fértil para catalizar un
movimiento de masas.
14
Como habría de explicarlo Ramiro de Maeztu
15
en ese mismo año, la
«hispanidad» era capaz de desbordar el territorio de España y contener también
a sus viejas colonias, lo cual ubicaba a nuestro país en la sinfonía de naciones
católicas en pie de guerra por una nueva cruzada, de forma simultánea a que la
dotaba de un origen alternativo aunque no necesariamente antagónico a las
ideas de Mayo. Todo esto habrá de hacer síntesis en esos años bajo el ordenador
14
Durante la década del veinte comenzó a tejerse en la Argentina un fenómeno sumamente
complejo por el cual se conjugó la recepción del llamado giro de la iglesia hacia la cuestión social,
expresado en la encíclica Rerum Novarum de 1891 ―consistente en rechazar los cambios sociales
fruto de la modernización y el llamado a reconquistar posiciones perdidas frente al socialismo y
el liberalismo―, con el problema de la aversión a las oleadas inmigratorias y sus «ideologías
extranjeras». Todo esto redundó en la irrupción de una tradición nacionalista de fuertes bases
católicas crecientemente alimentada por elementos materiales como publicaciones y ámbitos de
formación y sociabilidad compartida. Si bien habrán de influirse mutuamente, es importante
subrayar que ―tal como lo ha señalado Daniel Lvovich (2003)― el ámbito institucional
eclesiástico y las organizaciones nacionalistas no pueden ser pensadas como la misma cosa:
corrieron por canales autónomos uno del otro (25-26).
15
Ramiro de Maeztu fue un intelectual y ensayista español que se desempeñó como embajador de
su país en la Argentina entre 1928 y 1930. A partir de esa experiencia habría de desarrollar un
vínculo fluido de intercambios intelectuales con grupos nacionalistas locales.
LEANDRO NICOLÁS PANKONIN
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN, UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA - 11 -
común del antisemitismo: la hipótesis del complot judío mundial, que circuló
durante esos años de manera profusa entre los sectores nacionalistas de nuestro
país, ordenó los antagonismos bajo una filiación capaz de contener bajo un
mismo vértice a masones, comunistas y capitalistas. Todos «enemigos» de la
unidad espiritual de la nación: el catolicismo (Lvovich 2003, 45-105).
En 1946, y con motivo de cumplirse los primeros once años de la UNES, se
celebró un acto en el Teatro Augusteo de la ciudad de Buenos Aires. Allí estuvo
presente la plana mayor de la organización, y también hubo «representación del
interior». Enrique L. Kleinert, en un pasaje de su discurso de cierre, evocó los
orígenes, cuando «aparecieron en las aulas las primeras Cruces de Malta» y
«comenzó la lucha fuerte».
16
Para la misma época, y ya inserta como ámbito de
secundarios al interior de la ALN, desde las páginas de la publicación Tacuara.
Vocero de UNES circuló un aviso de venta del distintivo en el local de la
organización en la ciudad de Buenos Aires, con proyección de «pronto» comenzar
a hacerlo también «en el interior del país»
(imagen n.º 1).
17
La Cruz de Malta así como el propio
nombre de la organización y su prensa
resultó ser un símbolo central en el traspaso
a la generación que desarrolló el MNT a fines
de los años cincuenta y principios de los
sesenta. Más aún, continuando con la
tradición de UNES, este símbolo habría de
convertirse en el distintivo colectivo de esa
organización.
18
Alberto Ezcurra, en su rol de director y editorialista del periódico
organizativo, afirmó en clara referencia a la liturgia liberal que la «vieja del gorro
16
Tacuara. Vocero Oficial de la UNES n.º 4, agosto de 1946, p. 15.
17
Tacuara. Vocero Oficial de la UNES n.º 4, agosto de 1946, p. 22.
18
Tacuara. Vocero de la Revolución Nacionalista n.º 8, setiembre de 1959, p. 3. Esta imagen
proviene de los Caballeros de Malta, conocidos en sus orígenes como la Orden de San Juan de
Jerusalén. Una de las instituciones más antiguas de la Iglesia católica que, junto a sus funciones
sacerdotales, se dedicó a la guerra contra el Islam, y otros «enemigos de la Cruz» durante la Edad
Media.
Imagen n.º 1. Tacuara. Vocero Oficial de la
UNES n.º 4, agosto de 1946
DEL UNES A TACUARA: UNA CORRIENTE
- 12 - CLAVES. REVISTA DE HISTORIA, VOL. 12, N.º 23 - (JULIO - DICIEMBRE 2026) - ISSN 2393-6584
frigio, hija de la revolución francesa y señora del país desde Caseros, está en las
últimas: chochea». Para agregar luego que «nuestra pobre Patria, nacida para
grandes destinos en frustración constante, corcovea para sacarse de encima a esta
gorda caduca, que con riendas en la mano la está haciendo hacer piruetas de
locura». Así, Ezcurra afirmó que lo que se venía abajo no era el entonces
presidente Frondizi, sino «el régimen». Y las alternativas eran «o la bandera roja,
con la hoz y el martillo, o la azul y blanca bajo la Cruz de Cristo». A lo que
concluyó: «Luchamos por nuestro Dios ausente y por nuestra Patria traicionada,
con absoluta fe en la justicia de nuestra causa, dispuestos al sacrificio y a la
violencia, hasta la que la muerte nos separe de la lucha».
19
El jefe de la organización volvió reiteradamente a hacer definiciones sobre
los lineamientos de la fuerza, sobre los valores que debía asumir su militancia.
Remarcando las características del estilo de vida tacuarista, afirmó que el
«nacionalista ideal» era aquel capaz de ser «mitad monje y mitad soldado».
20
El
ingreso a la organización estaba mediado por una jura, que expresaba de manera
cabal la forma en que se conjugaban lo político y lo religioso.
21
La estructura
ritualizada de las juras y misas tenía una historia larga por detrás que trazó una
línea de continuidad entre la militancia unista, aliancista y tacuarista. El salón de
las banderas de la Iglesia de Santo Domingo donde aún hoy permanecen los
estandartes arrebatados a los ingleses durante las invasiones de 1806
probablemente sea el primer lugar donde se hayan realizado.
22
A partir de 1945,
19
Tacuara. Vocero de la Revolución Nacionalista n.º 8, setiembre de 1959, pp. 1-2.
20
Tacuara. Vocero de la Revolución Nacionalista n.º 9, octubre de 1959, p. 2. Esta frase también
tenía usos previos en la Falange española (Albornoz 2021, 258).
21
La oración utilizada, común al MNT y a la UNES aliancista de los años treinta y cuarenta, decía
así: «Juro con el corazón y el brazo señalando el testimonio de Dios, defender con mi vida y mi
muerte los valores permanentes de la Cristiandad y de la Patria, juro permanecer leal a los
principios del movimiento, respetar sus jerarquías y hacerlas respetar por amigos y enemigos».
En: El Litoral, 27 de enero de 1963, p. 5 (HBN). La oración que hemos encontrado en la UNES
aliancista tiene exactamente el mismo contenido, pero se enuncia como pregunta, ver en:
Tacuara. Vocero Oficial de la UNES, agosto de 1946, n.º 4, pp. 12-13. Este enunciado vale
conjugarlo con otro pasaje publicado en Ofensiva, órgano de formación interno del MNT, para la
misma época: «Lealtad vertical, como toda nuestra concepción de la vida, que comienza desde la
lealtad al Camarada Cristo y pasando por todos los escalones jerárquicos de la organización,
termina en el último camarada. Y lealtad a la doctrina, a las jerarquías que hemos aceptado
cuando prendimos en nuestro pecho la albiceleste Cruz de Malta». En: Ofensiva n11, noviembre
de 1962, p. 1 (ADTB).
22
La ceremonia de jura se desarrollaba en la Sala de las Banderas del Convento de Santo Domingo,
donde hasta el día de hoy se exponen las banderas inglesas arrebatadas por los criollos
durante las invasiones de 1806 y 1807. También frente a la tumba de Darwin Passaponti luego de
su muerte. En esa ocasión, junto al cóndor, se hacía entrega del carnet de afiliación que siempre
LEANDRO NICOLÁS PANKONIN
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN, UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA - 13 -
la tumba de Darwin Passaponti se convirtió también en un espacio central para
estos actos.
En las vicisitudes del MNT, la Cruz de Malta continuó fuertemente ligada
a la simbología del sector que mantuvo las siglas originarias y también a la GRN.
La imagen pareciera haber ido perdiendo densidad para convertirse en canal de
identificación colectiva, durante la segunda mitad de la década del sesenta.
persistió en estos ámbitos, pero su circulación ya no ganó un curso mayor y fue
pereciendo con el agotamiento de estas experiencias. Eso puedo haber
respondido, al menos, a dos elementos. Uno vinculado a las trasformaciones
dentro del mundo católico: la conferencia de Medellín en 1968, al compás de las
transformaciones iniciadas durante en Concilio Vaticano II, planteó elementos
para una nueva doctrina y una nueva práctica pastoral dentro de la iglesia,
dejando atrás el integralismo. Este proceso de radicalización ganó fuerza entre
los jóvenes católicos y muchos de ellos provenientes particularmente de
experiencias como estas y de otras vertientes del nacionalismo católico llegaron
por ese andarivel al peronismo revolucionario. Incluso es significativo resaltar
que el MNRT, en sus dos vertientes, siguió apelando conjugándolos esta vez con
otros elementos al peso del sustrato católico para pensar la realidad nacional:
aun así la cruz de malta ya no fue la manera de expresarlo.
Por otra parte, el desembarco de Manuel de Anchorena al peronismo, y
sobre todo su programa de confluencia con el rosismo, decantó en la formación,
por un lado, del Movimiento Federal en tanto instrumento político y, por otro,
del Centro Federal que funcionó como entidad institucionalizada de la campaña
prorrepatriación de los restos de Rosas que este encabezó desde 1969. Allí
terminarían por confluir, entre otros, muchos exmilitantes de Tacuara. Esta
articulación incorporó un nuevo símbolo que ganaría fuerza como expresión de
síntesis entre nacionalistas católicos, rosistas y la derecha peronista: la cruz del
sur.
debían llevar consigo a partir de entonces, y donde constaban todas las obligaciones de un
aliancista. El emblema organizativo también circuló en forma de banderas y brazaletes (Furman
2014, 49-50). Pero ese tipo de ceremonias no se limitaron a ese lugar, el 17 de octubre de 1965
militantes del MNT-Comando Autónomo Rosario, uniformados, en conjunto con la Juventud
Peronista, asistieron a una misa en su memoria en la Iglesia Nuestra Señora de Lourdes de la
ciudad de Rosario (Orlandini 2008, 140).
DEL UNES A TACUARA: UNA CORRIENTE
- 14 - CLAVES. REVISTA DE HISTORIA, VOL. 12, N.º 23 - (JULIO - DICIEMBRE 2026) - ISSN 2393-6584
4. Entre gauchos y tacuaras
Además de una Cruz de Malta, el carnet de la UNES tacuarista de los
primeros sesentas, llevaba impresa una frase del Martín Fierro (Gutman 2003,
72). Allí se subrayaba la valentía como un elemento vinculado a la virilidad. Pero
la apropiación del texto de José Hernández que no fue la única daba cuenta
de otro fenómeno sobre el que queremos llamar la atención: la inflexión criollista
de esta corriente nacionalista.
Construido como figura arquetípicamente local, el gaucho se convirt
para buena parte del imaginario nacionalista de la primera mitad del siglo XX en
una expresión capaz de conjugar hispanismo en la medida en que representaba
un sujeto social con una profundidad que llegaba al tiempo de la colonia y
catolicismo: un tipo social criollo capaz de contener esos atributos y ser vehículo,
paralelamente, del rechazo a las «ideologías extranjeras». Este emergente, que
caló con fuerza en ciertos ámbitos del mundo intelectual, en aquello que Marysa
Navarro Gerassi (1968) denominó un «nuevo interés poético por la barbarie»
fundamentalmente desde el revisionismo y ciertas publicaciones de la prensa
nacionalista, tuvo en UNES y Alianza canales expansivos (132). Galván (2007)
subrayó la «predominancia del criollismo» en Tacuara y sus derivas, en la medida
en que se destacó por encima de otras «influencias estilísticas» a la par que fue
un elemento común a las distintas publicaciones producidas por esas
organizaciones (70-80).
Con respecto a la lanza tacuara, vale subrayar que, ante todo, se trató de
un instrumento de lucha, de un arma. Fue utilizada tempranamente como
símbolo de identificación colectivo por la UCN. La organización con fuerte
impronta nacional-sindicalista que construyó como emblema un conjunto de seis
tacuaras alineadas, una al lado de la otra, y cruzadas en el frente por una bandera
LEANDRO NICOLÁS PANKONIN
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN, UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA - 15 -
argentina (imagen n.º 2).
23
Pero el punto de
clivaje en el devenir de este símbolo estuvo
dado por la aparición de la publicación del
sector de secundarios de la ALN. En 1945 se
publicó Tacuara. Órgano Oficial de la
Asociación Otto Krause de Alumnos
Industriales. La diagramación de las letras
de la palabra tacuara, estaba hecha de
cañas.
24
Unos meses antes, en febrero de
1945, el periódico Alianza había publicado
una nota titulada «Una inversión
histórica». Era una respuesta a otra nota
publicada días atrás en el diario La Nación y tenía dos particularidades que nos
interesa destacar. En primer lugar, la publicación de la imagen de una caña
tacuara en el centro de la página y, en segundo lugar, el recurso utilizado para el
argumento propio. Al enunciado de Adolfo Mitre, que afirmaba: «Nuestra única
tradición verdadera es la que emana del culto por la libertad»; Severino,
seudónimo del autor de la columna en el periódico aliancista, respondió:
«Nuestra única libertad verdadera es la que emana del culto a la tradición».
25
Además de tacuaras, las distintas publicaciones de Alianza en esos años pusieron
en circulación otras imágenes criollistas en sus páginas como gauchos y
boleadoras.
26
23
Programa Nacional de la Unión Cívica Nacionalista; Una manifestación de sensatez frente a
la insensatez general (AR-BNMM-ARCH-AE-JWC, Caja 1/Carpeta 1).
24
Allí el director, presumiblemente Aníbal DAngelo Rodríguez, afirmó que «la tacuara es algo
nuestro, pues fue nuestra tierra quien la puso al alcance de los criollos que un día dejaron las
rudas tareas del campo para que al grito de ¡libertad! tomarla en sus manos como arma,
convirtiendo una colonia, en una nueva y floreciente nación. Nosotros, utilizaremos “TACUARA
que con sus páginas será un arma contra los enemigos de nuestra nacionalidad, defendiendo así
las virtudes de la extirpe criolla relegada por una prensa, que ocupa sus principales páginas con
artículos foráneos». En: Tacuara. Órgano oficial de la Asociación Otto Krause de Alumnos
Industriales n.º 1, julio de 1945, p. 1.
25
Alianza n.º 12, febrero 1945, p. 4.
26
Alianza n.º 6, noviembre de 1943, p. 9; Alianza n.º 13, marzo de 1945, p. 5; Alianza n.º 12,
febrero 1945, p. 8; Alianza n.º 14, marzo de 1945, p. 12; Alianza n.º 56, julio de 1948, p. 8;
Tacuara. Vocero de la UNES n.º 3, noviembre de 1945, p. 8.
Imagen n.º 2. Programa Nacional de la Unión
Cívica Nacionalista. Una manifestación de
sensatez frente a la insensatez general
DEL UNES A TACUARA: UNA CORRIENTE
- 16 - CLAVES. REVISTA DE HISTORIA, VOL. 12, N.º 23 - (JULIO - DICIEMBRE 2026) - ISSN 2393-6584
En los años que separaron el primer número de la Tacuara unista de su
homóloga tacuarista aconteció el gobierno peronista y su fundación mítica: el 17
de octubre. En las inspiraciones y destellos en torno a los debates sobre el sujeto
social que dio carnadura a los orígenes del peronismo, se abroquelan las
posibilidades de desentrañar mudanzas en el significado de los gauchos y las
tacuaras. Sin dejar de considerar las nuevas cargas de sentido que ese gobierno le
otorgó al criollismo de arriba para abajo y también en tanto movimiento, de
abajo para arriba, construyendo potentes contrapuntos entre descamisados y
gauchos, hubo en la percepción social antiperonista un fenómeno renovado: no
faltaron metáforas de malones y montoneras venidas del fondo de la historia,
para representar la «amenaza» de los cabecitas negras sobre los principales
centros urbanos de la Argentina sobre todo de la ciudad de Buenos Aires.
Decir esto no significa afirmar que los futuros MNT hayan comulgado con la
pléyade plebeya, sino arriesgar la hipótesis de que los usos de la tacuara, el arma
gaucha y el gaucho mismo probablemente hayan adquirido, al mismo tiempo que
una voluntad de ilación con su experiencia precedente, una función sumamente
confrontativa para la coyuntura posterior a 1955, capaz de volver a beber en las
aguas del hispanismo católico, que ya eran otras, para antagonizar ahora con la
línea liberal Mayo-Caseros que Pedro E. Aramburu e Isaac Rojas habían venido a
instalar.
En lo que hace a las organizaciones que nacieron a partir de rupturas del
MNT, la tacuara se mantuvo presente en el emblema del MNA (imagen n.º 3).
También las dos facciones del MNRT sostuvieron esta imagen, de manera
simultánea a que abrevaron en la operación de trazar una continuidad entre los
gauchos del siglo XIX, y sus montoneras, con los trabajadores industriales que
fueron base de sustento para el proceso peronista.
27
En el caso del sector
27
Barricada: del nacionalismo revolucionario n.º 2, p. 1 (ADTB). Vale agregar que la imagen de
una mano empuñando una tacuara se repitió en todas las portadas de la revista Barricada.
Imagen n.º 3. Nueva Argentina n.º 15, agosto de 1966
LEANDRO NICOLÁS PANKONIN
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN, UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA - 17 -
referenciado con Joe Baxter, el hilo de continuidad tuvo además una
interpretación clasista.
28
Por su parte, la GRN no incluyó tacuaras en su emblema,
pero sí la utilizó en alguna de sus prensas.
Más allá de la figura de Juan Manuel de Rosas, de quien nos encargaremos
más adelante, en el uso de estas imágenes se desarrolló un lugar de enunciación
que consistió en poner en valor a los caudillos y las montoneras federales que se
opusieron al gobierno central durante el siglo XIX. Se trató de toda una operación
de actualización del pasado decimonónico para impugnar el presente.
Apoyándonos en Bronislaw Baczko (2025), la lanza tacuara puede ser pensada
como constructora de un discurso sobre los orígenes capaz garantizar a un
movimiento cierta identidad colectiva fundada asimismo sobre un principio de
continuidad con el pasado (186-187).
Para los años cuarenta el uso de imágenes gauchescas o criollistas al
interior de esta corriente funcionaba como un condensador de sentidos capaz de
aglutinar el pasado hispano con las montoneras federales, la «unidad espiritual
de la nación» con la aversión a las «ideologías extranjeras», la representación de
lo local ante las amenazas imperiales. Y aquí cabe una importante aclaración: esa
amenaza contra lo criollo en definitiva, contra «lo nacional» estaba orientado
por un principio rector fuertemente antisemita. El enemigo a enfrentar,
invocando el arma, la tacuara, era uno solo capaz de mostrar caras en apariencia
contradictorias: el capitalismo yanqui, el comunismo soviético y siempre los
ingleses, todos regidos por el complot judío mundial.
Estas imágenes, sobre todo nos focalizaremos en la tacuara, mantendrán
una enorme pregnancia en los años que siguieron. Si nos concentramos en el
movimiento peronista y ponemos foco en los años sesenta y otro tanto cabría
decir sobre los setenta, habremos de encontrarla circulando por prensas de
tendencias antagónicas como Compañero y Retorno, adquiriendo sentidos
enfrentados, que pueden trazar continuidades con las ramificaciones expuestas
aquí.
28
Tacuara del Manchón n.º 1, primera quincena de octubre de 1963, p. 3.
DEL UNES A TACUARA: UNA CORRIENTE
- 18 - CLAVES. REVISTA DE HISTORIA, VOL. 12, N.º 23 - (JULIO - DICIEMBRE 2026) - ISSN 2393-6584
5. De águilas a cóndores
Según lo explicó el propio Juan Queraltó el emblema organizativo de la
ALN:
Le hemos puesto en el centro un rombo celeste, como sello argentino que destaca el
patriotismo que nos mueve en la acción, y le hemos estampado el cóndor, expresión
del espíritu nativo y del futuro poderío nacional, y la pluma y el martillo,
instrumentos de creación y de grandeza.
29
La imagen compuesta por un cóndor negro que mira hacia su hombro
derecho, con las alas desplegadas, un martillo y una pluma tomados entre sus
garras todo sobre un fondo redondeado en celestre y gris, puede ser leído bajo
la perspectiva warburgueana como un nachleben, una pervivencia filiada con el
Parteiadler del partido nazi.
30
En ese sentido, y a diferencia de las dos imágenes
revisadas anteriormente, se trató de una irrupción que rompió el tiempo de atrás
para adelante. Si el gaucho y la tacuara pueden ser pensadas como elementos
recuperados desde el presente hacia el pasado, este se trató no solo de una
reelaboración, sino también de una influencia más coetánea. Pero a la vez
representó una inspiración local de allí el cóndor de aquella imagen con la
voluntad, manifiesta o no, de vivificarla. Así la imagen articuló, por un lado, una
función reivindicativa aun de manera solapada del nazismo; por otro lado,
una apelación a la autoctonía. A través del cóndor andino ave originaria de los
andes del sur de América y muy tematizada en relatos míticos, leyendas y
simbologías nacionales de nuestro país es posible traslucir aquello sobre lo que
Marcel Detienne (2007) echó luz al analizar el caso ateniense: la autoctonía como
una invención que al mismo tiempo que afirma a unos, «los autóctonos», opera
29
Crisol, 14 de agosto de 1940 (tomado de Capizzano 2013, 74).
30
Felisa Santos (2014) explicó que «hay una coexistencia de tiempos heterogéneos en las
Pathosformeln. Por un lado, el tiempo de su emergencia es el tiempo histórico en el que cierta
cultura las ha elaborado. Momento fundacional. Lugar originario. Pero su Nachleben pertenece
al tiempo de la memoria. La memoria no es una mera yuxtaposición de ahoras que transcurren
en secuencia. Es una imbricación heteróclita y moviente que se configura en cada momento de
recuerdo. Así, el presente que la dispara no solo protiende a un futuro que no le es ajeno sino que
remite a un pasado que la constituye. Para Warburg es la instancia actual la que define pero esa
actualidad está entretejida con la materia estratifica acronológicamente» (18-19).
LEANDRO NICOLÁS PANKONIN
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN, UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA - 19 -
como un dispositivo excluyente hacia aquellos que son dejados fuera: los
impuros, los extranjeros (110).
Volviendo sobre las huestes
aliancistas, el emblema fue utilizado
bajo distintos soportes. Quizás el de
mayor circulación fue el prendedor
para llevar en la solapa, al que los
militantes de Alianza accedían una vez
que eran incorporados a la
organización, mediante la jura aludida
antes.
«Luzca en su pecho el cóndor
aliancista de la liberación nacional»
interpelaba el periódico organizativo
unos años más tarde (imagen n.º 4).
31
Los dirigentes de mayor jerarquía dentro
de la organización, portaban uno dorado. También en las banderas detrás de las
que se encolumnaban en actos y
movilizaciones, y en gallardetes
que distribuía la librería y
editorial Cóndor.
32
La portada del primer
número de la revista del
Sindicato Universitario
Argentino (SUA) frente
universitario de la
organización toda roja y con
una bandera argentina en su
franja superior, llevó en el centro
el emblema aliancista,
acompañado de un extracto del
31
Alianza n.º 12, febrero de 1945, p. 8 (Cedinci).
32
Alianza n.º 111, abril de 1952, p. 3.
Imagen n.º 4. Alianza n.º 12, febrero de 1945
Imagen n.º 5. Alianza n.º 1, abril de 1943
DEL UNES A TACUARA: UNA CORRIENTE
- 20 - CLAVES. REVISTA DE HISTORIA, VOL. 12, N.º 23 - (JULIO - DICIEMBRE 2026) - ISSN 2393-6584
extenso poema de Olegario V. Andrade dedicado a José de San Martín.
33
Por otra
parte la primera revista de la UNES de 1942 llevó en su portada un cóndor
parado sobre una montaña, y un frase que perteneció a Joaquín V. González,
aunque su autoría no estaba referenciada allí.
34
Un año después el periódico
Alianza le dedicó un recuadro titulado «El cóndor, nuestro símbolo» (imagen n.º
5).
35
La prensa aliancista mantuvo siempre, en su enorme variabilidad, la
misma imagen en su portada: un águila de alas abiertas en tres cuartos de frente
parada sobre una pluma y un martillo. Con base en las fuentes citadas cabe
subrayar que la operación de autoctonía que pesó sobre la imagen de filiación
nazi, estuvo hecha de materiales que abonaron fuertemente a completar su
sentido local: además de la recurrencia en la referencia literaria a dos autores
nacionales Olegario V. Andrada y Joaquín V. González , en el último de los
casos se agregó una apelación a las voces quechua del cóndor, por un lado
Kuntur, y a la cordillera de los andes, por otro Riti-Suyu. Esta inflexión
lingüística se conjugó, en el final del texto, con la cita de un pasaje sin
referencia del poema antimperialista: «A Roosevelt, del nicaragüense Rubén
Darío».
El cóndor circuló de una experiencia a otra. La tensión entre águila/
Parteiadler y cóndor persistirá en Tacuara donde irrumpirán también otros
usos de filiación falangista y sus derivas. Si prestamos atención a las revistas
Ofensiva a las que hemos podido tener acceso, es posible identificar cóndores en
las portadas de los números once y doce, pero en el caso del mero nueve la
imagen se filia con un águila de San Juan incluso con una impresión tetramorfa
sobre su cuerpo, tres cruces de malta y acompañada de dos espadas presente en
el escudo de los reyes católicos en la reunificación de España desde fines del siglo
XV y revitalizada por el franquismo desde 1938 (imagen n.º 6).
36
33
SUA, órgano oficial del Sindicato Universitario Argentino n.º 1, setiembre de 1941.
34
Unes. Vocero del estudiantado nacionalista, octubre de 1942, tapa.
35
Alianza n.º 1, abril de 1943, p. 4 (CEIAA, HCDN [1931-1959], Caja 19, Material de investigación
2).
36
Ofensiva n.º 9, setiembre de 1962 (AR-BNMM-A-RGP). Galván (2007), en su análisis sobre la
iconografía presente en la prensa de esta organización y sus derivas, reconstruyó ciertos
derroteros y transformaciones en los usos de esta imagen, señalando concretamente esta
LEANDRO NICOLÁS PANKONIN
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN, UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA - 21 -
Por su parte el
emblema de la GRN
volvió sobre la figura del
cóndor con las alas
abiertas de par en par,
esta vez con una estrella
federal en el centro, y la
cabeza mirando hacia su
hombro derecho, que
una vez más
homologaba la
Parteiadler. Circuló en la
portada de su prensa Nuevo Orden, en banderas y tal como ha podido
reconstruir Laura Rodríguez Agüero (2009) para el caso de Mendoza sabemos
que también adoptó la forma de prendedor que se llevaba en la solapa a principios
de los años sesenta (4).
37
El MNA también adoptó al cóndor como emblema. El símbolo era
prácticamente el mismo que el utilizado por la ALN con la diferencia de que en
este caso se completaba con dos lanzas tacuaras sujetadas de sus patas.
38
Dicha
imagen estuvo presente en la folletería y la prensa producida y distribuida por la
organización. Pese a los encuadres ideológicos antagónicos que el MNA y GRN
expresaron, en un primer momento cimentada sobre una forma de contradicción
proyección de águilas a cóndores. Gracias al análisis de las portadas, pero también al testimonio
y las memorias de exmilitantes de las organizaciones, afirmó ―en tono con lo que venimos
diciendo aquí― que si bien los primeros usos de esa imagen apelaron a imitar el Parteiadler, luego
existió una tendencia general a reemplazarla por la figura del cóndor, como síntesis de sus
cualidades a nivel local (Galván 2007, 57). Ver: Ofensiva, noviembre de 1962, n.º 11, p. 1 (ADTB).
37
En octubre de 1969, una rearticulada GRN convocó a una misa en memoria de Darwin
Passaponti en la iglesia de San Ignacio. El anuncio, desde las páginas de Mazorca, estaba
compuesta del rostro profusamente difundido del joven, escoltado por el cóndor aliancista a la
izquierda (con la inscripción ALN por debajo) y el cóndor de la GRN a la derecha, con dicha
inscripción por debajo (imagen n.º 7). En: Mazorca n.º 12, 1969, p. 13 (ADTB).
38
La imagen de la pluma y el martillo ya eran parte del escudo de la Unión Cívica Radical desde
fines de la década de 1920, o inicios de la década de 1930. El sentido que buscaba construir era la
unión del trabajo manual y el trabajo intelectual. Presumiblemente haya sido la misma búsqueda
la que llevó a que esa representación formara parte también del escudo de la ALN. En ese sentido,
vale subrayar el desplazamiento en esta composición hacia la década de 1960, cuando en
aquellos casos en que plumas y martillos son reemplazadas por tacuarasla violencia se convirtió
en una práctica política central para estas organizaciones. Agradezco al evaluador de este a
artículo por motivar esta observación.
Imagen n.º 6. Ofensiva n.º 9, setiembre de 1962
DEL UNES A TACUARA: UNA CORRIENTE
- 22 - CLAVES. REVISTA DE HISTORIA, VOL. 12, N.º 23 - (JULIO - DICIEMBRE 2026) - ISSN 2393-6584
peronismo/antiperonismo, ambas en su
propio uso le brindaron una función
simbólica más al cóndor de alas abiertas:
la de referir a una corriente nacionalista
que reconocía a la primera Alianza como
hito fundante.
Algunos dirigentes del MNA,
entre los que se destacó Dardo Cabo,
desarrollaron en 1966 una acción que
tuvo un fuerte impacto social. Ya con
Juan Carlos Onganía como presidente de
facto, en septiembre de ese año
secuestraron un avión de aerolíneas
argentinas y lo forzaron a aterrizar en las
Islas Malvinas como acto de reclamo por
el territorio usurpado por los ingleses en
1833. Aquella llevó el nombre de Operativo Cóndor y buscó calar sobre un
problema caro a la sensibilidad nacional y con capacidad de hacer sentido sobre
grandes porciones de la población: la defensa de la soberanía. A su vuelta de las
islas los militantes fueron detenidos y el Comando Cóndor habría de disolverse
en la cárcel (Besoky 2016, 123).
Entrada la segunda mitad de la década del sesenta dicha imagen pareciera
haber dejado de tener la centralidad que había ganado en los imaginarios
nacionalistas durante décadas anteriores. No obstante lo cual, y tal como lo
señalamos, se mantuvo hasta entrados los años setenta, como emblema de una
nueva ALN que estaba muy lejos ya de expresar la capacidad organizativa de otras
épocas.
6. De Rosas a la estrella federal
La reivindicación rosista que UNES y la AJN hicieron durante la segunda
mitad de la década del treinta, representó uno de los puntos de ruptura con los
LEANDRO NICOLÁS PANKONIN
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN, UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA - 23 -
imaginarios liberales que habían sostenido sus predecesores.
39
Es importante
remarcar que, si bien esos años significaron el despegue creciente de un discurso
revisionista, lo que aquí nos interesa es la reelaboración de esos mensajes como
lugares de enunciación de un proceso organizativo con voluntad de construir un
movimiento de masas. Fue ese proceso de traducción en términos
gramscianos el que pudo haber acelerado y expandido sus circuitos de
circulación.
En abril de 1943, dos meses antes del golpe de Estado, el periódico Alianza
de la ALN en su primer mero publicó una nota de Roberto de Laferrere
dedicada a Juan Manuel de Rosas y acompañada de su imagen. Allí se refirió a él
como «el hombre más fuerte que ha tenido este país». Para agregar luego que su
«sombra» estaba volviendo «para acaudillar otra vez a las multitudes argentinas,
en las luchas de un futuro que se anuncia tan violento como el pasado». Concluyó
que en eso consiste «la inmortalidad de los héroes». Hacia el final, arrojó un
enunciado sugestivo: «Los poetas de la antigüedad hubieran hecho con su figura
un mito maravilloso».
40
Un mes después, en el marco de la movilización por el
1.º de mayo y ante una nutrida asistencia, uno de los oradores Arturo Palenque
Carreras comparó la situación del país con la época de Rosas, e hizo un elogio
de esa última.
41
Dos años más tarde la prensa unista Tacuara se refirió directamente a
Rosas por primera vez. Lo hizo a través de dos notas. Una dedicada al centenario
del Combate de Vuelta de Obligado, donde lo expuso como un representante del
«auténtico pueblo argentino» que frente a «la agresión extranjera» y la
«defección de los de adentro», mantuvo su «legítima aspiración de inmortal
libertad». Y otra en la que reprodujo, junto a una imagen de Rosas, la proclama
de Lucio Mansilla del mismo 20 de noviembre de 1845, intitulada «¡Viva la
39
Las organizaciones nacionalistas de la primera mitad de la década del treinta, en buena medida,
reivindicaron como propia la línea Mayo-Caseros. El importante diario Bandera Argentina
dirigido por Juan Carulla y muy cercano a la LCA publicó, en los años inmediatamente
posteriores a la muerte de Uriburu, notas de fuerte contenido antirrosista (Finchelstein 2002, 56-
57).
40
Alianza n.º 1, abril de 1943, p. 10 (CEIAA, HCDN [1931-1959], Caja 19, Material de investigación
2).
41
La Nación, 2 de mayo de 1942 (CEIAA, HCDN [1931-1959], Caja 20, Nacionalismo -4-, Folio
142).
DEL UNES A TACUARA: UNA CORRIENTE
- 24 - CLAVES. REVISTA DE HISTORIA, VOL. 12, N.º 23 - (JULIO - DICIEMBRE 2026) - ISSN 2393-6584
Confederación Argentina! ¡Mueran los Salvajes Unitarios!».
42
En diciembre de
ese año la ALN oficializó su presentación como partido político en un acto en el
Luna Park. Las crónicas de aquel día afirmaron que, síntoma del difícil lugar que
buscó ocupar la organización en la contienda electoral, no existió mención
explícita alguna a Juan D. Perón de parte de los oradores. No obstante lo cual las
reivindicaciones a su figura llegaron desde el público, que con la misma
intensidad vivaron a Rosas (Furman 2014, 202).
A pesar de la omisión y renuencia oficial a incorporar su figura al «panteón
nacional», Rosas seguirá siendo reivindicado por la prensa aliancista y unista a lo
largo de los años de gobierno peronista.
43
Su figura envolvió en cierta medida el
recorrido hecho aquí sobre las imágenes anteriores: su función simbólica dentro
de esta corriente fue de fuertes tintes restauradores. Representó la invocación
de un «hombre fuerte» capaz de conducir una sociedad jerárquica y ordenada,
espejándose al mismo tiempo en su pueblo. Rosas, formado en la pampa gaucha
e hijo auténtico de estas tierras, militar y conductor de montoneras, forjador de
un hispanismo católico, no solo se había enfrentado a simultáneamente a que
había sido aborrecido por los liberales vernáculos, sino que había defendido la
soberanía nacional nada menos que contra la tentativa invasora de Inglaterra y
Francia (Buchrucker 1987, 129-133).
44
A lo largo de 1954 se constitu la Organización Popular por la
Repatriación de los Restos de Rosas. En ese marco fue que se creó la estrella
federal como imagen simbólica de identificación colectiva. La estructura de la
ALN, ya rebautizada como Alianza Popular Nacionalista y conducida por Patricio
42
Tacuara. Vocero de la UNES n.º 3, noviembre de 1945, pp. 15 y 17-18. También Alianza publicó
por esos días una nota referida a la conmemoración de dicho acontecimiento: Alianza n.º 18, 8
de noviembre de 1945, p. 2.
43
Alianza n.º 56, julio de 1948, p. 6; Alianza n.º 20, diciembre 6 de 1945, p. 4. Al menos desde
principios de los años cincuenta, por medio de la editorial y librería Cóndor, pusieron en
circulación gallardetes, láminas y bustos en yeso de Juan Manuel de Rosas.
44
Cristian Buchrucker (1987) clasificó los distintos sectores del nacionalismo entre
«restauradores» y «populares» (129-133).
LEANDRO NICOLÁS PANKONIN
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN, UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA - 25 -
G. Kelly, no fue de la partida. Pero uno de los grupos que adhirió a esa campaña
fue el núcleo rearticulado de la UNES.
45
El recrudecimiento del conflicto del peronismo con la iglesia a lo largo
de 1954 y 1955, no solo hizo insostenible la convivencia de distintas tendencias
del rosismo dentro de ese ámbito, sino que en la misma dispersión que ese
fenómeno ocasionó, la estrella federal quedó circulando por corrientes
divergentes. Persistirán de allí en más dos grandes corrientes de uso: uno
apegado a un rosismo más restaurador, reacio a conjugar dicho legado con el
peronismo; y otro que por canales diversos confluyó con distintos sectores de
aquel movimiento.
Jordán Bruno Genta, militante de la LCA y Aliancista de la primera época,
fue una figura central de la corriente restauradora. En diciembre de 1955
comenzó a publicar Combate. Un periódico que rescataba el nombre de la prensa
legionaria de los años treinta, con circulación en ámbitos del nacionalismo
católico, que además tuvo la vocación de insertarse dentro de espacios de debate
ideológico de las FFAA.
46
Fiel a alimentar una estética romántica como toda
esta corriente el periódico dio lugar a una profusa producción poética, que era
un llamado literalmente al combate. Una cruzada épica de las fuerzas del
catolicismo contra la decadencia occidental, la masonería, el marxismo y el
liberalismo: en definitiva, contra lo que caracterizaron como el complot judío
mundial. Una épica construida sobre la adulación al sacrificio de sangre. En
febrero de 1958 el poema «Senda brava» anunció «Para el coraje criollo una
estrella federal»
47
A fines de ese mismo año, otro poema señaló: «Combate tiene
un fortín con una estrella federal».
48
La violencia regenerativa, la interpelación a
la juventud, la genealogía de una cristiandad vernácula persistente en gritar sus
consignas desde el fondo de la historia, invocaban allí a la estrella federal para
avivar el «coraje criollo» en una nueva cruzada «por Dios y por la Patria».
45
Repatriación n.º 3, noviembre de 1954, p. 3 (HBN). Para la misma época Alberto Ezcurra
Uriburu firmó otra misiva en la que saludaba al movimiento repatriador, en carta de lectores de
De Frente. En: De Frente n.º 22, 5 de agosto de 1954, p. 46 (Cedinci).
46
Combate tuvo una salida irregular y se publicó hasta 1967.
47
Combate n.º 46, 6 de febrero de 1958 (extraído de Losada de Genta 1960, 82-83).
48
Combate n.º 63, 11 de diciembre de 1958 (extraído de Losada de Genta 1960, 11-12).
DEL UNES A TACUARA: UNA CORRIENTE
- 26 - CLAVES. REVISTA DE HISTORIA, VOL. 12, N.º 23 - (JULIO - DICIEMBRE 2026) - ISSN 2393-6584
Con el MNT ya constituido, existen testimonios sobre usos de la estrella
federal en la solapa de sus militantes (Bardini 2002, 36; Dandan y Heguy 2006,
13) El prendedor que era posible conseguirlo en el IIHJMR pasaría a ser
vendido por ellos mismos para 1958, al ofrecerlo como como «distintivo» como
así también la «figura distintivo» de Rosas en la librería Darwin Passaponti,
domiciliada en el local de Matheu 185 de la Capital Federal.
49
La figura de Rosas,
por su parte, pasó a tener en el imaginario tacuarista una proyección aún mayor
que en las experiencias previas. En 1958 el primer número de Tacuara. Vocero
de la Revolución Nacionalista publicó entre sus páginas un poema alusivo.
50
Mientras que el segundo de los números llevó por título de la nota de portada «La
patria de Rosas no se vende» (imagen n.º 8).
51
Ya para 1962 y luego del
desprendimiento de la GRN y el MNA el Departamento de Formación del MNT
incluyó a la estrella federal y a Juan Manuel de Rosas en un listado de nombres
que se sugerían para futuras
publicaciones o comandos locales.
52
Por su parte, Sarmiento y el
«panteón liberal» fueron sujetos de
un fuerte rechazo. Incluso
convertirían el 11 de setiembre
fecha celebratoria de aquel por
conmemorarse el aniversario de su
muerte en 1888 en el Día de la
Barbarie.
Aproximadamente para la
misma época, Francisco Seeber y
Juan Luis Gallardo, miembros del
Sindicato Universitario de Derecho
49
Tacuara. Vocero de la Revolución Nacionalista n.º 7, noviembre de 1958, p. 2. El IIHJMR, con
un dinámico despliegue territorial de filiales en todo el país, parece haber permanecido como una
usina importante sino la central de distribución de la imagen de la estrella federal como
prendedor para aquella época.
50
Tacuara. Vocero de la Revolución Nacionalista n.º 7, noviembre de 1958, p. 4
51
Tacuara. Vocero de la Revolución Nacionalista n.º 8, setiembre de 1959, p. 1.
52
Ofensiva, noviembre 1962 n.º 11, p. 15 (ADTB).
Imagen n.º 8. Tacuara. Vocero de la Revolución
Nacionalista n.º 8, setiembre de 1959
LEANDRO NICOLÁS PANKONIN
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN, UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA - 27 -
(SUD),
53
compusieron una marcha nacionalista llamada «Estrellas federales». Su
letra, que según recordó Gallardo «llegaría a cantarse en unidades militares»,
sintetizó en buena medida todo el repertorio simbólico de la corriente
nacionalista que aquí estamos analizando. En un pasaje señalaba:
Mañana camarada si tu sangre,
tiñera la victoria nacional,
florida en cien estrellas federales,
llegará la paz, llegará la paz
En tanto marcha se trató de un canto de guerra, una arenga a un combate
regenerador, capaz de traer la paz, luego de verter la sangre joven, corajuda y viril.
Un llamado a la pelea por la «Patria y Dios» que traiga un nuevo «amanecer»
(Gallardo 2011, 162-163). Por su parte, tal como lo señalamos en el apartado
anterior, la GRN utilizó la estrella federal en su emblema de identificación
colectivo, ocupando el pecho de un cóndor con alas abiertas de par en par. Así
apareció también en las portadas de su propia prensa: Nuevo Orden (imagen n.º
9).
Militantes del MNA, en un
reportaje presumiblemente
realizado entre mediados de 1961 y
principios de 1962 por la revista Vea
y Lea, afirmaron ser «rosistas»
porque «en el Restaurador se
reunían todas las condiciones del
auténtico caudillo: vocación de
mando, identificación con su Pueblo,
sentido del orden y la justicia,
acendrado nacionalismo». Por
decisión editorial de la publicación el
material finalmente no saldría,
53
Dicha organización, fundada en 1956, actuó cerca de Tacuara e incluso coordinó acciones en
común, pero funcionó como órgano autónomo.
Imagen n.º 9. Nuevo Orden n.º 2, febrero de 1963 (IBAZ)
DEL UNES A TACUARA: UNA CORRIENTE
- 28 - CLAVES. REVISTA DE HISTORIA, VOL. 12, N.º 23 - (JULIO - DICIEMBRE 2026) - ISSN 2393-6584
motivo por el cual terminaría circulando como folleto.
54
También el sector Ossorio del MNRT se hizo propia la estrella federal. En
setiembre de 1964, desde las páginas de Barricada, circuló un extracto de las
conclusiones de su «Proclama de la Revolución Nacional-Comunitaria», lanzado
en junio de ese mismo año y acompañado de la imagen de dos tacuaras cruzadas
con una bandera a la altura de su intersección que enunciaba «Soberanía o
Muerte», y en la parte superior, al centro a la altura de las puntas de lanza,
una estrella federal de estilo floral (imagen n.º 10).
55
Los usos de la estrella federal habrán de crecer cada vez más de allí en
adelante, a diferencia de algunas de las imágenes repasadas aquí que fueron
mermando: la cruz de malta no siguió siendo utilizada por todos los
desprendimientos del MNT, en un gesto que puede ser entendido como haber
abandonado los elementos ideológicos que ella expresaba; lo mismo vale para el
cóndor que si bien circuló por ramificaciones tan adversas como la GRN y el
MNA, no habría de imprimirse con la misma cadencia en otras experiencias
posteriores.
Si partimos del núcleo originario del MNT y prestamos atención a todas
sus ramificaciones posteriores, veremos las formas en que la estrella federal se
acopló a esos caminos divergentes. Todos ellos cargados, a través de sus usos, de
nuevos y viejos sentidos. Son estos indicios los que nos permiten pensar a esta
54
Reportaje al MNA (ADTB).
55
Barricada: del nacionalismo revolucionario n.º 7, setiembre de 1964, p. 2 (ARB).
Imagen n.º 10. Barricada: del nacionalismo revolucionario n.º 7, setiembre de 1964, p. 2 (ARB)
LEANDRO NICOLÁS PANKONIN
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN, UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA - 29 -
experiencia organizativa como un punto de inflexión fundamental en la historia
de la imagen, por haberle impreso un sentido, no ya meramente reivindicativo,
sino eminentemente político. Y eso en una organización que formó militantes con
fuerte gravitación durante el resto de la década, y con intervención sobre todas
las aristas del conflicto social. Esto vale tanto para los sectores vinculados
fundamentalmente al MNT, la GRN y el MNA que mantuvieron dicha imagen
dentro del universo nacionalista, o bien lo proyectaron hacia facciones de la
derecha peronista. Como también para los sectores vinculados a ambas
ramificaciones del MNRT, así como a desprendimientos del MNA y de JAEN, que
derivaron hacia confluencias con el peronismo, el marxismo y la teología
liberacionista.
Conclusiones
En estas páginas hemos revisado el uso de un grupo de imágenes
simbólicamente nodales para la historia de una corriente política que es posible
trazar con contornos medianamente claros, desde la UNES de los años treinta al
MNT de fines de los años cincuenta y los sesenta, así como también por sus
organizaciones derivadas, pasando por los núcleos aliancistas. Creemos y es lo
que hemos intentado mostrar aquí que entrando a la corriente a través de un
conjunto de imágenes que pusieron en uso y circulación, y concentrándonos en
su movimiento a través de distintas coyunturas es posible reflexionar sobre
aquello con lo que pueden haber impregnado a las maneras de imaginar la nación
argentina durante un ciclo nodal de debates en torno a ese problema.
Corriéndonos de aquellos enfoques que buscaron ponerle palabras a todo lo que
esas organizaciones fueron o no fueron, buscamos dar cuenta de las maneras en
que las imágenes que usaron son capaces de decirnos algo de su experiencia, y de
sus efectos centrípetos, pero también centrífugos.
Prestar atención a las funciones simbólicas de estas imágenes, pero
también a sus frecuencias de uso, puede darnos indicios de lo sucedido con un
cúmulo de experiencias diversas que al mismo tiempo que trazaron trayectorias
y diálogos intergeneracionales fueron sumamente eclécticas en sus
desplazamientos. Es necesario poder ver la diferencia entre utilizar un cóndor
estilo Parteiadler en las inmediaciones de junio de 1940, cuando los nazis
DEL UNES A TACUARA: UNA CORRIENTE
- 30 - CLAVES. REVISTA DE HISTORIA, VOL. 12, N.º 23 - (JULIO - DICIEMBRE 2026) - ISSN 2393-6584
entraron en París y el hitlerismo llenó de entusiasmo a la derecha nacionalista
que creía estar viendo el amanecer de una nueva época, a hacerlo a comienzos de
los años sesenta: derrotado militarmente el nazismo, cumplidos los juicios de
Núremberg y con un caudal de opinión opuesta al horror de los campos de
concentración. Hacerlo entonces significaba filiarse con la corriente local que la
había puesto en uso, pero también reivindicar una transformación o una
restauración, por usar el epíteto de uno sus más profusos utilitarios que
todavía, creían, estaba pendiente de ser realizada. De allí también la furia
desatada por los jóvenes tacuaristas y GRN en mayo de 1960, cuando el servicio
de inteligencia del Estado de Israel secuestró a Adolf Eichmann en tierras
argentinas, a fin de enjuiciarlo por los crímenes cometidos durante el holocausto
judío. La provocadora reivindicación no tuvo tapujos y se conjugó con el uso de
esvásticas incluso sobre el cuerpo de una joven en junio de 1962, luego de
consumada la ejecución del jerarca nazi.
Asimismo la Cruz de Malta de los últimos años treinta, cuando el
franquismo como expresión de la hispanidad católica derrotó militarmente a la
República española e inspiró el espíritu de una nueva cruzada, muy
probablemente haya adherido nuevas capas de sentido luego del experimento
nacionalista católico que advino en junio de 1943, y después también de que los
sectores católicos asumieran un rol protagónico en el asedio al gobierno peronista
desde 1954, y en el golpe que terminó por desplazarlo un año después. No solo
por el hecho de que el breve paso de Eduardo Lonardi habrá de ganarle la
investidura del militar capaz de expresar al nacionalismo católico local, sino
también al conjugarlo con otras imágenes que se harían profusas en esos días: las
pintadas de Cristo Vence, inscriptas incluso en las bombas con las que la Armada
con apoyo de la Fuerza Aérea regó la Plaza de Mayo en junio de 1955. Todo
esto sin olvidar que, al igual que el cóndor, mantuvo sobre todo, en este caso,
para los sectores unistas ahora devenidos en comandos civiles el patrimonio de
representar filiación y permanencia en la corriente política a través de las
décadas.
En cuanto a las imágenes restantes nos interesa decir algo sobre el
conjunto. A diferencia de las dos anteriores, que sin ser de uso exclusivo de la
corriente aquí analizada estuvieron muy asociadas a esta: el gaucho, la tacuara,
LEANDRO NICOLÁS PANKONIN
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN, UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA - 31 -
Rosas y la estrella federal ganaron peso también en el peronismo a la par que su
uso en lugar de decrecer como sucedió en el caso de las dos anteriores fue in
crescendo. Eso sucedió, creemos, porque los sentidos que estas imágenes eran
capaces de contener tuvieron «afinidad electiva» con aquello que el peronismo
experimentó luego de 1955: entre otras cosas, y construyendo un basamento
sólido entre aquel año y 1960, una guerra de imágenes con la tradición liberal. El
gaucho, con peso propio desde décadas atrás, sufrirá de cualquier modo y
haciendo alusión a lo dicho por Emiliano Casas (2017) nuevas «metamorfosis»,
no solo reactualizando sus funcionalidades en la mitología nacional justicialista,
sino también mostrando su recia cara confrontativa, imaginadamente o no
fenotípicamente semejante a la de aquellos migrantes internos devenidos en
obreros industriales que sacudieron la blancura de Buenos Aires desde el 17 de
octubre de 1945. Su arma, la tacuara, que en una época y en otra pudo ser pensada
como elemento para hacerle frente a todas las caras del complot judío mundial y
las «ideas extranjerizantes», también fue capaz quizás revitalizando usos
previos de otras experiencias de deshacerse del lastre antisemita o xenófobo,
anclando fundamentalmente ahora sobre la contradicción liberal.
Rosas, sin dejar de sostener para muchos sectores su perfil «restaurador»
(Buchrucker), habrá de convertirse en antecesor fundamental de Perón en la
larga marcha por la liberación nacional que también mudará de sentidos, al
unísono que este último se convirtió en emblema de una resistencia popular que
duraría 18 años: la dialéctica que envolvió a ambos transformó el lugar de los dos
en los imaginarios nacionales. Por último, la estrella federal habrá de navegar en
un doble camino que consistió, por un lado, en representar a Rosas, y por efecto
dominó acarreó con todos los desplazamientos de sentido de que este fue sujeto
en el ciclo bajo estudio; pero, por otro, en una operación compleja se convirtió en
representación de la representación del rosismo. De esa manera, su acepción
antiliberal cobró una fuerza revitalizadora cuando la Revolución Liberadora hizo
su giro liberal en noviembre de 1955, ubicó en el centro la línea Mayo-Caseros y
reconfiguró el campo de fuerzas de manera tal que sumó al nacionalismo católico
a su elenco de antagonistas, hasta la víspera compuesto casi en soledad por el
peronismo.
DEL UNES A TACUARA: UNA CORRIENTE
- 32 - CLAVES. REVISTA DE HISTORIA, VOL. 12, N.º 23 - (JULIO - DICIEMBRE 2026) - ISSN 2393-6584
Obras citadas
Albornoz, Celina. La derecha nacionalista argentina en perspectiva
transnacional: historia y memoria del Movimiento Nacionalista Tacuara
(1957-1973). Tesis de Doctorado en Historia, Università degli Studi di
Padova, Universidad Nacional de San Martín, 2021.
Baczko, Bronislaw. Los imaginarios sociales. Memorias y esperanzas colectivas.
Buenos Aires: Nueva Visión, 2005.
Bardini, Roberto. Tacuara. La pólvora y la sangre. Ciudad de México: Océano,
2002.
Besoky, Juan Luis. La derecha peronista. Prácticas políticas y representaciones
(1943-1976). Tesis de Doctorado en Ciencias Sociales, Universidad
Nacional de La Plata, 2016.
Buchrucker, Cristian. Nacionalismo y peronismo. La Argentina en la crisis
ideológica mundial (1927-1955). Buenos Aires: Sudamericana, 1987.
Capizzano, Hernán M. Alianza Libertadora Nacionalista. Historia y crónica
(1935-1953). Buenos Aires: Memoria y Archivo, 2013.
Casas, Matías Emiliano. Las metamorfosis del gaucho. Círculos criollos,
tradicionalistas y política en la provincia de Buenos Aires 1930-1960.
Buenos Aires: Prometeo, 2017.
Dandan, Alejandra y Silvina Heguy. Joe Baxter. Del nazismo a la extrema
izquierda. La historia secreta de un guerrillero. Buenos Aires: Norma,
2006.
Detienne, Marcel. Los griegos y nosotros. Antropologa comparada se la Grecia
antigua. Madrid: Akal, 2007.
Finchelstein, Federico. Fascismo, liturgia e imaginario. El mito del general
Uriburu y la Argentina nacionalista. Buenos Aires: Fondo de Cultura
Económica, 2002.
Furman, Rubén. Puños y pistolas. La extraña historia de la Alianza Libertadora
Nacionalista, el grupo de choque de Perón. Buenos Aires: Sudamericana,
2014.
Gallardo, Juan Luis. De memoria nomás. Recuerdos políticamente incorrectos.
La Plata: Universidad Católica de La Plata, 2011.
Galván, María Valeria. El Movimiento Nacionalista Tacuara y sus agrupaciones
derivadas: una aproximación desde la historia cultural. Tesis de Maestría
en Sociología de la Cultura, Universidad Nacional de San Martín, 2007.
Gutman, Daniel. Tacuara. Historia de la primera guerrilla urbana argentina.
Buenos Aires: Ediciones B, 2003.
Losada de Genta, Lilia. Glosas del buen combate. Buenos Aires: Ediciones
Combate, 1960.
Löwy, Michael. «El concepto de afinidad electiva en Max Weber». En Perla
Aronson y Eduardo Weisz, editores, La vigencia del pensamiento
weberiano a cien años de «La ética protestante y el espíritu del
capitalismo». Buenos Aires: Gorla, 2007: pp.89-106.
LEANDRO NICOLÁS PANKONIN
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN, UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA - 33 -
Lvovich, Daniel. El nacionalismo de derecha. Buenos Aires: Capital Intelectual,
2006.
---. Nacionalismo y antisemitismo en la Argentina. Buenos Aires: Javier
Vergara Editor, 2003.
Navarro Gerassi, Marysa. Los Nacionalistas. Buenos Aires: Jorge Álvarez, 1968.
Orlandini, Juan Esteban. Tacuara… hasta que la muerte nos separe de la lucha.
Historia del Movimiento Nacionalista Tacuara, 1957-1972. Buenos Aires:
Centro Editor Argentino, 2008.
Padrón, Juan Manuel. ¡Ni yanquis, ni marxistas! Nacionalistas: Nacionalismo,
militancia y violencia política: el caso del Movimiento Nacionalista
Tacuara en la Argentina, 1955-1966. La Plata: Universidad Nacional de
La Plata; Los Polvorines: Universidad Nacional de General Sarmiento,
2017.
Rock, David. La Argentina autoritaria. Los nacionalistas, su historia y su
influencia en la vida pública. Buenos Aires: Ariel, 1993.
Rodríguez Agüero, Laura. Historia y Memoria de la Mendoza predictatorial. XII
Jornadas Interescuelas de Departamentos de Historia, Universidad
Nacional del Comahue, Neuquén, 2009.
Santos, Felisa. «Prólogo». En Aby Warburg, La pervivencia de las imágenes.
Buenos Aires: Miluno, 2014.
Senkman, Leonardo. «La derecha y los gobiernos civiles, 1955-1976». En David
Rock et al., La derecha argentina. Nacionalistas, neoliberales, militares
y clericales. Buenos Aires: Javier Vergara Editor, 2001, pp. 275-319.
Smith, Anthony D. Ethno-symbolism and Nationalism. A cultural approach.
Nueva York: Routledge, 2009.
Spektorowski, Alberto. Autoritarios y populistas. Los orígenes del fascismo en la
Argentina. Buenos Aires: Lumiere, 2011.