Franco Morosoli
C
amille
Gapenne (2025)
La fabrique del mayo francés, 1968-1974. La construcción de un evento internacional en Uruguay
Montevideo, Crítica, 379 páginas
Franco Morosoli1
Universidad de la República, Uruguay
DOI: https://doi.org/10.25032/crh.v12i22.2680
El libro de la historiadora Camille Gapenne, resultado de su tesis doctoral y que, además, obtuvo el premio Tesis de Historia otorgado por la Asociación Uruguaya de Historiadores, constituye una gran novedad para el campo académico nacional. Fruto de un profundo trabajo de archivo tanto en Francia como en Uruguay, una amplia revisión bibliográfica y la construcción de un complejo, pero útil marco teórico, la obra traza con profundidad una radiografía cultural y política de la construcción del Mayo francés como evento mediático, y articula una diversidad de escalas espaciales y múltiples medios y actores. Mediante el uso de fuentes diversas como medios impresos (uruguayos, franceses y argentinos), documentación diplomática, correspondencia privada, producciones audiovisuales, archivos de partidos políticos, gremios y editoriales, Gapenne analiza la construcción del acontecimiento del Mayo francés enmarcando los sucesos y su mediatización como parte de la «experiencia transnacional del 68».
Utilizando un marco temporal amplio que abarca desde mayo de 1968 hasta 1974, año de clausura del semanario Marcha y fecha de publicación del último documento del corpus de fuentes empleado en la investigación, la obra permite restituir la densidad histórica de la protesta parisina y analizar no solo los canales y los contenidos de la información sobre los eventos de mayo y los meses siguientes, sino también la evolución de las representaciones del acontecimiento y la producción de diversas narrativas e interpretaciones muchas veces discordantes y conflictivas entre sí. En este sentido, la obra de Gapenne se divide en tres partes correspondientes a tres momentos de su arco cronológico, cada uno con un objeto de estudio específico: 1) el análisis de los meses de mayo y junio de 1968, momento de estallido de la protesta en Francia y de mayor circulación de información, en particular a través de los medios masivos de comunicación; 2) el estudio del semanario Marcha y su cobertura, interpretación y narrativas sobre el acontecimiento entre 1968 y 1971; 3) el estudio de revistas, libros, afiches y eslóganes que, desde 1968 hasta 1974, impulsaron diversas miradas e interpretaciones sobre el acontecimiento francés.
La primera parte del libro inicia con un panorama de los medios de comunicación en el contexto de la Guerra Fría cultural en América Latina y su rol como herramienta para diseminar noticias, ideas y propaganda. Luego repasa la estructura y situación de los medios de comunicación en el Uruguay de los años sesenta, y profundiza en sus vínculos con canales de información y contenidos procedentes del extranjero. El análisis permite vislumbrar la situación de dependencia de los medios de comunicación uruguayos con relación a las grandes agencias de prensa, al menos en lo que atañe a las noticias internacionales. Gapenne reconstruye los medios materiales a través de los cuales la prensa diaria uruguaya dependía de infraestructuras tecnológicas sustentadas por empresas privadas o gobiernos nacionales extranjeros, que estructuraban un sistema que consolidaba a las principales potencias mundiales como centros de producción de información y circulación hacia el resto del mundo. Contemplando los rasgos de producción global y masiva de información sobre el acontecimiento y cómo estos repercutieron en el tratamiento mediático del Mayo francés en la prensa diaria uruguaya, los capítulos de esta primera parte del libro examinan la producción y difusión masiva de noticias, arrojan luz sobre la procedencia de la información publicada por los medios uruguayos y permiten comprender los espacios y modalidades de resignificación de la información recibida desde el extranjero. Por último, el primer momento cierra con el estudio de los editoriales y artículos de opinión sobre el Mayo francés, evocado para referirse a la protesta estudiantil uruguaya que sucedía paralelamente a la parisina, aunque con métodos de protesta, articulaciones y visiones políticas diferentes.
La segunda parte del libro atiende a un proyecto cultural y político específico, espacio y también actor fundamental del campo intelectual latinoamericano de los largos sesenta: el semanario Marcha. Si bien ha sido un reiterado objeto de estudio, Gapenne se focaliza no solo al respecto de las ideas desarrolladas en él, sino en el semanario como objeto transnacional, inserto en redes de personas, revistas y editoriales a lo largo de múltiples regiones del mundo. Su atención a la condición material de la circulación de ideas, por ejemplo, al estudiar sus proyectos editoriales, cinematográficos o también su amplia red de corresponsales, permite reconstruir la contingencia en la construcción del acontecimiento por parte del semanario. La historiadora se centra en el análisis del conocido latinoamericanismo de Marcha, pero también en su menos estudiada francofilia, fruto fundamentalmente de la estrecha relación de su máximo impulsor, Carlos Quijano, con el país europeo. A diferencia de la prensa diaria, en este análisis se vislumbra un tratamiento del hecho que excede su cobertura mediática simultánea, y refleja una evocación posterior vinculada a los diferentes objetivos políticos y culturales, fuentes de información y actores del semanario en comparación a los diarios. Esto es claro en el estudio de los Cuadernos de Marcha y también en los proyectos cinematográficos vinculados al semanario en el que los sucesos constituyeron un punto de referencia que permitía comparar y posicionarse en el debate sobre las «vías de la revolución» o en el que los hechos fueron traídos desde el pasado al presente, resignificándolos y proyectándolos hacia el futuro en tanto experiencia que debía ser continuada.
Por último, la tercera parte del libro analiza otros medios y actores que se involucraron en la construcción del evento —más allá de la prensa y Marcha— como las revistas, libros y compilaciones, las cuales tuvieron sus propias redes de circulación de información, temporalidades y objetivos. En este sentido, Gapenne estudia como estos medios y actores articularon los discursos sobre el Mayo francés con la realidad local y latinoamericana, lo que propició debates sobre la violencia, las vías revolucionarias o la posibilidad de llevar adelante el cambio social desde la cultura. Nuevamente, la autora ofrece una cartografía latinoamericana, regional y nacional sobre este objeto de estudio, y profundiza, por ejemplo, sobre la presencia en Montevideo de los grandes centros editoriales como París, Barcelona o Buenos Aires, que favorecieron de esta manera la comprensión de las redes intelectuales y de información en la que las producciones culturales se insertaban. El análisis recorre las redes y discusiones que tuvieron lugar en las revistas vinculadas al Partido Comunista de Uruguay —en particular su publicación teórica Estudios— y en las producciones asociadas a la «nueva izquierda intelectual» argentina que tuvieron amplia difusión en Uruguay. El último tramo de esta tercera parte aborda un objeto de estudio borroso, difuso, aunque muy importante en la experiencia transnacional del Mayo del 68 en tanto constituyó una de sus producciones más recordadas y difundidas en el tiempo: publicaciones anarquistas, poesías —con la centralidad de la trayectoria intelectual del joven poeta Íbero Gutiérrez—, eslóganes, afiches, frases sueltas y performances artísticas de distinto tipo. Con este objeto la autora estudia los procesos de resignificación del acontecimiento que se dieron bajo actores y soportes distintos a los analizados anteriormente, más inorgánicos, en muchos casos anónimos, los que evitaron posicionarse desde el análisis y desde una posición ciertamente más individualista llamaron a la acción.
A modo de cierre, el libro de Camille Gapenne permite vislumbrar la importante, masiva y también duradera mediatización del Mayo francés y revela la existencia de una multiplicidad de interpretaciones y representaciones en Uruguay. El original análisis de las redes de circulación de información a través del estudio de sus actores, medios y soportes permite resaltar la importancia del juego de escalas y de la articulación de fenómenos globales, regionales y locales, y concebir al Mayo de 1968 como una experiencia transnacional. De esta manera, el estudio reafirma la pertinencia del concepto de resignificación(es) en detrimento del de influencia al analizar el impacto de los sucesos parisinos en Uruguay. En definitiva, además de suponer una destacable contribución al estudio del Mayo francés y sus impactos globales, el libro también aporta elementos importantes para el análisis de la compleja relación entre cultura, información y política en el contexto de la Guerra Fría cultural, los debates entre las izquierdas sobre la violencia y la revolución en los largos sesenta o la reevaluación de las condiciones, lógicas y objetivos que llevaron a Uruguay a constituirse en un lugar estratégico dentro del continente latinoamericano durante el conflicto bipolar. ◊
1 Licenciado en Historia por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República (FHCE-Udelar), Maestrando en Ciencias Humanas, opción Historia Rioplatense, en la misma institución. Se desempeña como docente del Departamento de Historia Mundial del Instituto de Historia de la FHCE y forma parte del Espacio de Digitalización Documental Universitaria del Archivo General de la Universidad de la República. Integra el Grupo de Estudios sobre las Izquierdas (GEI) de la misma universidad. Su línea de investigación aborda la relación entre intelectuales y movimientos de izquierdas durante los años 1960 y 1970 en el Cono Sur.
Facultad
de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad de la
República -